Begoña Bernáldez

Actualmente, los medios tecnológicos son fundamentales para la gran mayoría de la población, lo cual crea el olvido de la lectura en papel. La sociedad actual prefiere deslizar el dedo sobre una pantalla a pasar páginas. Esto implica el uso excesivo de la tecnología, o en este caso, de la lectura digital o electrónica, por medio de aparatos como el e-Book, o directamente y quizás de manera más rápida, por medio de internet.
 
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Libros de gran relevancia histórica y cultural fueron creados años atrás cuando aún no existía la tecnología, por lo que la inmensa mayoría de éstos no se encuentran en la red ni permiten ser descargados. Lecturas así merecen estar presentes en nuestros días, por lo tanto, si en el siglo XXI la sociedad lectora se centra en la digitalización, muchos de estos libros de gran valor serán desterrados y olvidados.

La belleza de los libros en papel no se asemeja a la belleza digital de ningún modo, especialmente por la claridad y sencillez de la lectura, ya que, en los libros digitalizados, gran parte de la escritura presenta fallos ortográficos no introducidos por el autor original. He ahí el valor de la escritura en papel, ya que los fallos ortográficos pueden ser de un 0’001% de posibilidades, un dato bastante inferior al que puede darse por ejemplo, en un e-Book; según dice Agustín Torrijano en su Guía de la ortografía en español.
 
Esto no implica el menosprecio de la lectura digital, ni mucho menos la búsqueda de su eliminación, sencillamente porque gracias a ésta se produce un ahorro económico elevado, ya que en un mismo aparato tecnológico se pueden almacenar un número inmenso de libros, mientras que de la manera tradicional, la compra individual de cada libro produce un gasto algo más alto.

 
Recomendaciones para todo tipo de lector son obras como “La catedral” por César Mallorquí, novela que narra una historia en siglos atrás. Otras obras significativas más antiguas son las narradas por autores como Lorca o Pío Baroja. Actuales como, “La luz de Candela” por Mónica Carrillo y “El niño con el pijama de rayas” de John Boyne.
 
Muchas obras tienen la facilidad de llevar al lector más allá de un mundo actual y así abrir la mente y refugiarse en una esfera propia no sólo de entretenimiento, sino también de sabiduría, ya que muchas de estas obras presentan una riqueza cultural e histórica de carácter instructivo.

20 de octubre de 2014

Este fin de semana se conocía una terrible noticia para los moteros: se suspende la cita de Pingüinos 2015 en Valladolid.

Wikipedia

El problema para celebrar la 34 edición de la mayor cita de motos de Europa era que el Pinar de Antequera, lugar donde tradicionalmente se ha localizado la concentración, está protegido medioambientalmente. El paraje que se había previsto como sustituto, la antigua hípica militar, tampoco puede acoger la quedada, por el mismo motivo. En su lugar, el Ayuntamiento de Valladolid propuso celebrar actividades moteras, más como una forma de intentar compensar a los casi 30.000 fieles a esta cita (en la última, fueron 27.456 las personas que participaron en Pingüinos).
Aunque los rumores de que Pingüinos 2015 podría verse afectado ya se oían desde hacía tiempo, el alcalde de Valladolid ha hecho lo posible por enviar los balones fuera de su portería de responsabilidad y ha culpado a los ecologistas, diciendo que "detrás de esto hay más que medio ambiente, hay ecologistas sandía, verdes por fuera y rojos por dentro". El PSOE en un comunicado dice que De la Riva debería haber previsto esto con anterioridad y pide su dimisión Valladolid "por desidia, por dejadez y abandono".
Otros municipios no han tardado en ofrecer a Turismoto, el club organizador de Pingüinos, sus terrenos como alternativa para la edición de Pingüinos del 2015 (el evento supone un verdadero chollo para el turismo de cualquier localidad y sus alrededores), entre ellos Laguna del Duero, Íscar, Toro, Villalar de Comuneros... Por su parte, el club de motos ha publicado en su web un comunicado donde anuncia una manifestación el 25 de octubre para mostrar su pesar y malestar con la suspensión de la quedada.
Por cierto, que los moteros no están tan dispuestos a abandonar su mítica celebración: muchos de ellos dicen que piensan ir en sus motos a Valladolid el próximo mes de enero con o sin pingüinos.

17 de octubre de 2014

@JimmyTurunen

España es un país de caciques y no de los que hacen ron, aunque esos también se beneficien. Nadie tiene la culpa, nos enseñaron la democracia a base de pucherazos y así hemos salido o quedado, aunque a estas alturas del cuento como que los resultados dan lo mismo. Es lo que pasa, nuestro localismo nos impide ver más allá de la nariz y cuando nos sale un grano en la punta lo miramos con sorpresa, luego resignación, pero no lo sacamos para evitar marcas ni compramos cremas para erradicar futuros problemas.


Somos así, enfrente del televisor sabemos gritar, aunque nos sintamos más decepcionados por la última cantada de Casillas que por las tarjetas de black de Rato, eso más bien nos indigna, hace que apretemos el puño con fuerza hasta que nos clavamos las uñas en la palma de nuestra mano, como si pudiéramos decir que estamos defreaudados. Nadie en Caja Madrid/Bankia traicionó nuestra confianza, nunca confiamos en ellos porque, por su profesión, nunca lo merecieron.

“No todos los políticos son iguales”, dirá algún iluminado del tres al cuarto y puede que en la estadística la variación típica confirme alguna excepción. Sin embargo, no podemos quedarnos en eso e ir descartando como quien deshoja margaritas en busca del amor. No podemos y no debemos porque mientras lo hacemos hay quien seguirá riéndose cuando ve a alguien hacer cola para votar. No le señalará, porque sería descarado, pero a lo mejor le da las papeletas marcadas o corre la cortina para averiguar su opción política. Aunque, al fin y al cabo, reírse es lo de menos cuando encuentras casos tan escabrosos como este: Un dirigente del PP de Lugo llevó a votar a ancianos con demencias a las autonómicas de 2012.

España es un país de caciques y esto se debe repetir hasta que nuestros oídos se cansen de escucharlo. La ciudadanía no puede evitarlo, bien porque nació acostumbrada, o ya simplemente pasa del tema porque, como quien dice: “eso no lo votó”. De políticos que se aprovechan de su posición para hacer cosas que si no son ilegales, al menos sí son muy reprochables, a individuos que para conseguir más votos utilizan a personas que por enfermedad ya no podían hacer un uso consciente de su derecho al voto. Hay una delgada línea entre la risa y el insulto y en este caso parece que se traspasó con creces.

Solo es un caso aislado, en un ámbito en el que hay incluso quien puede opinar que fue un favor. Un hombre coge una furgoneta y recoge a unos pobres ancianitos que viven en una parroquia o pedanía – llamadlo como queráis – lejos de su colegio electoral y les acerca amablemente para que puedan hacer aquella acción que Franco les prohibió durante su dictadura. Si ponemos una música épica sonando en la radio mientras el hombre lleva a los desvalidos en su coche, seguramente Spielberg lo utilizaría para hacer una película de Oscar.
Poco más que decir, cuando haces un acto como este estás creyendo que estás por encima de la sociedad, utilizas a los enfermos para conseguir tus propósitos, pero también insultas a cada persona que aún cree que, pese a nuestro localismo, la democracia es posible en España.

16 de octubre de 2014

@criiispalacio


Hemos visto pasar a lo largo de la historia múltiples programas donde los pequeños eran los protagonistas. Lluvia de estrellas, Eurojunior, Tú sí que vales junior, La Voz Kids, Pequeños Gigantes o Tu cara me suena mini solo son algunos ejemplos de la importancia que damos al talento de los más jóvenes en la pequeña pantalla. Así tendrán una oportunidad de triunfar sacando a relucir sus mejores capacidades. 
Twitter, Tu cara me suena mini
Sin embargo, aunque tenga gracia ver a niños, en ocasiones de muy temprana edad, bailar y cantar pasándoselo en grande, no siempre debemos estar tan seguros de ello.
La pasada semana Carla, una concursante de Tu cara me suena mini, programa que se emite actualmente en Antena3, no quedó muy satisfecha cuando le comentaron que, en la siguiente gala, debía imitar a la polémica Miley Cyrus. La niña de tan solo 9 años escondió su rostro entre las manos al saber la noticia. El público la creyó emocionada, no obstante lo que estaba era avergonzada.  Al borde del llanto, Carla anunció que no quería hacer de Miley porque “es guarra”.
El público reía pero no es ningún motivo de jolgorio. La vergüenza de la niña quiso ser tapada por el programa, que continúo ante la inesperada reacción de la pequeña. Puede parecer una tontería, cosas de niños, sin embargo no nos damos cuenta de que colocar a menores, sobre todo tan pequeños, sobre un escenario para que nos muestren sus habilidades con ese desparpajo que se pierde con los años, es bastante insano para ellos. 

Otro ejemplo lo tenemos en Pequeños Gigantes, cuando otro participante menor de edad aseguró que no le gustaba Justin Bieber porque “se droga”. No podemos dar noticias negativas sobre un famoso y posteriormente pedir a un niño que lo imite. De ser así, aunque la intención sea positiva pues causa una carcajada en el público, el pequeño lo verá como un modelo a seguir, alguien a quien imitar no solo en el escenario, sino también en la vida cotidiana.

Bien es cierto que muchos de los programas creados para que el niño sea el protagonista fueron eliminados de la programación ya que fomentaba los ideales negativos que podían tener los pequeños, pero dada la elevada cuota de audiencia, siguen apareciendo más. 

Como ejemplo claro de esto, no se olvida la participación de España durante cuatro años en Eurojunior, obteniendo muy buenos resultados e incluso un primer puesto. Sin embargo TVE decidió retirarse a tiempo en 2007 por "fomentar estereotipos", lo cual no estaba para nada en sus planes. Pero España vuelve a las andadas: año 2014 y el regreso a este tipo de programas, que indudablemente gustan, hacen gracia y divierten, pero deberíamos ser conscientes de que, ante todo, los niños son personas con una larga formación por delante, y ese no es el camino.
Todos quieren ser cantantes o actores, y esto, lógicamente, no puede ser. Los niños ven en la fama la vía fácil. El dinero, el reconocimiento televisivo o los autógrafos por la calle son, muchas veces, las razones por las que quieren llegar lejos. Pero aquí es donde entramos todos, tanto los padres, como los propios espectadores, que damos audiencia a esos programas sin darnos cuenta que empujar a un niño a un escenario para que haga “gracia” es algo denigrante.
público riendo, animacionesmagicas.com 

A pesar de esto, no podemos olvidar que hay niños con auténticos talentos o habilidades perfectamente desarrolladas, lo cual es muy positivo. Pero todo esto se puede expresar en diferentes ámbitos; no siempre en programas televisivos. Y de ser así, esperando a que decidan ellos mismos, a los 18 años, si quieren convertirse en estrellas o con el paso de los años ven más clara la idea de ser cualquier otra profesión.

15 de octubre de 2014

@estherfcs

El  6 de octubre se conoció la noticia de una enfermera  afectada por el virus ébola que había atendido al misionero repatriado Manuel García Viejo .Inmediatamente, la Ministra de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato compadeció (con cuatro horas de retraso) junto con la directora general de Salud Pública, Mercedes Vinuesa y el director de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, Antonio Alemany entre otras altos cargo dentro de la sanidad.

Wikipedia
 
La comparecencia se siguió de una rueda de prensa cuya tónica general fue silencio por parte de la ministra. Fueron el resto de profesionales los que respondieron las preguntas de los periodistas.  A la pregunta de si habría dimisiones, la ministra ignoró la cuestión y cuando el periodista reiteró, su respuesta no tenía nada que ver.


Tras la penosa comparecencia de Ana Mato, la gente no tardó en manifestar su frustración a través de las redes sociales. En Twitter, la indignación se vislumbró en  hashtags  como #AnaMatoDimisión  o #VAMOSAMORIRTODOS  que fue trending topic en España según el diario The Independent.  El hastag  Jaguar  también fue de los más usados, haciendo referencia a la negación de la ministra de Sanidad de  tener un Jaguar en su garaje en 2009.

El Ministerio de Sanidad tardó 24 horas en colgar en su página web la primera nota de prensa acerca del caso. Y la web de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid no cuenta en su inicio con enlaces o noticias relacionadas.

 
El consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez realizó declaraciones un tanto controvertidas, destinadas a criminalizar a la enfermera, insinuando la posibilidad de que la paciente mintiera sobre su fiebre. El Presidente Rajoy no dio señales de vida hasta dos días después de conocerse la noticia. Tanta espera para oírle decir que confía en la sanidad española y que “la situación la vamos a superar”. El Jefe de Gobierno no aportó información nueva.

¿Está siendo adecuada la comunicación institucional sobre la crisis del ébola? Bastan estos ejemplos para darse cuenta de que el Gobierno parece improvisar en cada comparecencia. Una prueba de ello son los errores en comunicación llevados a cabo por el Gobierno. Entre los errores más comunes se encuentra la falta de preparación sobre el tema demostrada por Ana Mato y la escasa información que los medios de comunicación reciben desde Ministerio de Sanidad.

Las lagunas informativas a cerca de la crisis del ébola han dado lugar a que numerosos sinvergüenzas se dediquen a inventarse bulos que no hacen más que cundir el pánico entre la población.

Desde el lunes, las redes sociales y WhatsApp arden en cadenas de informaciones falsas. La Policía y la Guardia Civil  han advertido a través de las redes sociales acerca de estos bulos y recomiendan contrastar cualquier información que llegue a los ciudadanos con fuentes oficiales.
 
Sin embargo, la comunicación institucional no puede ser buena si la gestión de la crisis tampoco lo es. El asunto se lleva sobre la marcha, no parece haber un plan de base. De repente se cambia el protocolo, de repente el comité especial para la crisis del ébola en España lo preside la Vicepresidente y no la ministra de Sanidad... De repente, todo de repente.

14 de octubre de 2014

@bizarrenfant

El Messenger, ese medio de comunicación indispensable para los jóvenes y no tan jóvenes de la primera década del 2000, desaparecerá para siempre el 31 de octubre.
 
Navarr Barnier

Sí amigos, se acabaron los zumbidos en la pantalla para llamar la atención de nuestro interlocutor.  Esto no parece suponer un disgusto para nadie, porque hace tiempo que no se utiliza el programa más que en China, pero no podemos olvidar desde su nacimiento en 1999 supuso toda una revolución para un gran número de usuarios de la red.
 
Hubo una época en la que no nos podíamos imaginar comunicarnos sin el Messenger, encendíamos el ordenador y lo primero que hacíamos era abrir el programa (de hecho, se abría solo), comprobar quién estaba conectado e iniciar una conversación. Con la llegada de las redes sociales como Facebook que además de la opción de compartir tu vida incluían servicio chat, el Messenger empezó a darse de lado, mucho más con la difusión de Skype, que hacía lo mismo (mensajería instantánea) y tenía además videollamadas; hasta el punto de que ambas plataformas acabaron por fusionarse y la nueva terminó por extinguir a su predecesora.
 
Pongamos de ejemplo también a Facebook, la reina de las redes sociales, la que puso de moda compartir con nuestros amigos nuestras intimidades en internet. Nació en 2004, solo tres años después ya existía la versión en español. En marzo de 2013 tenía 1110 millones de usuarios. Ha asistido, sin despeinarse, al nacimiento y decadencia de otra red social muy popular entre los jóvenes españoles, Tuenti.
 
Sin embargo, ni siquiera Facebook es inmortal. Un estudio de John Cannarella y Joshua A. Spechler, del departamento de Mecánica e Ingeniería Espacial de la Universidad de Princeton, predecía que la red social de Zuckerberg perderá en 3 años el 80% de sus usuarios, basándose en la teoría de la Campana de Gauss y en la sabiduría tradicional de “todo lo que sube, baja”. Aunque Facebook se mofó de este estudio , lo cierto es que no supo dar datos reales que demostrasen que esto no fuera a ocurrir. De hecho, por esa misma época, a principios del año, las acciones de la empresa caían en más de un 2%.
 
La pregunta es ¿todas las redes sociales acabarán por morir tarde o temprano? Lo que es seguro es que con la llegada de las aplicaciones como Whatsapp, las formas de comunicación interpersonales tradicionales como era Messenger, tienen los días contados. El teléfono de toda la vida incluido.
Sean MacEntee
 Las redes no son interpersonales, sino comunitarias, comparten contenidos para un gran número de usuarios a la vez, así que sobrevivirán por el momento, aunque se trasladarán a vivir a los smartphones. Las que no sepan adaptarse a los teléfonos inteligentes, serán las primeras en desaparecer.
 
Y mientras haya redes sociales y otras aplicaciones para comunicarse, competirán unas con otras por ofrecer los mismos servicios (chat, vídeo, versión app, etc), se irán sustituyendo y lucharán hasta que solo quede una... o ninguna. Prepárense, usuarios, porque ¡esto es la guerra! (digital).