24 de febrero de 2011

El Ciclo de la Vida

El ciclo de la vida era el curso que seguía el agua desde que se evaporaba hasta que volvía al mar pasando por la condensación y el curso de los ríos. Ese modelo circular es el imitado por la política de nuestros países: los parlamentos legislan, los gobiernos ejecutan y los jueces controlan. Pero ¿qué hay de circular en este juego? La conservación: todos se defienden dentro del círculo. Nos podemos considerar afortunados por votar cada cuatro años a elegir entre Guatemala y Guatepeor; pero además nuestro humilde voto, conseguido con esfuerzo tras informarnos día a día qué pasa en el mundo, es igual de aquel que se decide por quién votan sus padres. Hay otros votos, me diréis. Pero para que el bipartidismo funcione y la democracia aparente lo que  tenemos es otro importante factor para entender el ciclo de la vida: nuestro querido cuarto poder para el que podremos trabajar –al menos eso esperamos algunos- dentro de unos años: los medios. Esos medios con insaciables ansias económicas, esas grandes empresas que trafican con la información, y, como la misma palabra indica, con la formación. Con unos ciudadanos adiestrados no hace falta perro pastor: las ovejas no se moverán de su sitio.

¡Qué situación tan pesimista! Diréis. ¿Qué hacer ante esto? Os preguntaréis. Ante un panorama político, judicial y de los medios tan “bi-todo” os señalo la luz de la esperanza: Internet, la comunicación libre, al menos por el momento. Esa luz- que seguramente conocíais antes que yo, pues de lo contrario no estaríais leyendo esto- es el camino a seguir, la información sin barreras. Por eso os animo a seguir visitando este blog y a otros tantos, pues mientras el ciclo de la vida esté turbio, al menos yo, de esa agua no beberé.

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