26 de febrero de 2011

No es Oro todo lo que Reluce

El gobierno y los sindicatos han llegado a un acuerdo sobre la reforma de las pensiones. Pese al retroceso del Estado del Bienestar que tanto defienden los socialistas, salen de la reunión a altas horas de la madrugada con una sonrisa en su rostro y sólo se les ocurre decir que están cansados por “no haber dormido”. Parece que se están riendo de los periodistas que estaban congregados a las puertas del Congreso de los Diputados. Ellos, a diferencia de los políticos, estaban a -3ºC y esperando a que saliese el Sr. Presidente del gobierno, D. Jose Luis Rodríguez Zapatero, para hacer esas desacertadas declaraciones. Al día siguiente el Ministro del Interior, D. Alfredo Pérez Rubalcaba, salía en rueda de prensa, en plan triunfalista, leyendo una perorata de las más estúpidas intentando convencernos del éxito de las negociaciones con los líderes sindicales. Mi primera pregunta es: ¿Cuánto nos ha costado a los españoles “convencer” a los sindicatos para sacar adelante la reforma de las pensiones?
Y, claro, cuando pensamos en el término 'rueda de prensa', nos imaginamos a una persona importante que suelta su rollo y responde a las preguntas de forma libre. Pero esto ahora mismo no ocurre. Ellos leen el discurso que les ha escrito su gabinete de comunicación, se hacen la foto con una sonrisa falsa y se van a su casa tan contentos.
Desde el poder insisten en que es motivo de celebración haber llegado a un acuerdo. Ante esta situación no sé si invitar a todos mis amigos a una fiesta para celebrar el éxito de estar cotizando cuatro años más de mi vida...
Siento ser yo el único que diga las cosas de forma realista. La verdad es que esto no es motivo de celebración y orgullo, más bien todo lo contrario; hoy es un día de luto para todos los españoles. En contra de lo que dicen, en este acuerdo no solo se ha acordado que los trabajadores que nos ganamos el pan con el sudor de nuestra frente seamos más pobres porque tenemos que cotizar durante más años, sino que, para más inri, tendremos que trabajar durante más tiempo, y todavía un inconveniente más, si cabe, tendremos unas pensiones más exhaustas que ya de por sí son en la actualidad.
¡Periodistillas, señoras y señores, niños y niñas, vístanse con sus mejores galas, salgamos a las calles a brindar por nuestro futuro! ¡Qué grandes genialidades las que está haciendo un gobierno socialista que tanto defiende los derechos de los trabajadores!
Mi segunda pregunta es: ¿Qué papel desempeña los sindicatos en esta reforma? Se me ha ocurrido designarlos como una charanga que, para los que no lo sepan, es un grupo de música que ameniza las fiestas en los pueblos. Es decir, los sindicatos van donde se les llama, dan el espectáculo y, cuando ya creen que han terminado, reciben el cheque y se van. Ahora llevarán las negociaciones al Parlamento, y es cuando se hará el mismo paripé pero en este caso con los partidos minoritarios de Cataluña, País Vasco o Canarias. No sin antes efectuar una previa negociación, especialmente con los “culos agradecidos” de los nacionalistas. Esos si que viven bien... quieren la autonomía de su región, pero a la hora de recibir dinero estatal son los primeros en poner las manos abiertas. Y, a otra cosa mariposa. O, como dicen los 'abuelos cebolleta' de mi pueblo: “¡Aquí paz y después gloria!”
Pero recuerden lo que les estoy escribiendo: A lo largo de nuestra larga etapa de madurez cotizando, llegarán otros al gobierno que cambien las reformas a mucho peor o, si tenemos suerte, a peor, quién sabe... Porque al fin y al cabo, somos “los mismos burros con distinto dueño”. Si el gobierno dice que va a reformar las pensiones y trabajaremos lo que no han trabajado ellos en su p. vida, pues lo acatamos como corderitos. Nadie dice nada y todo el mundo tan contento, como si nos estuviesen dando por el culo y encima les tuviésemos que dar las gracias.
Así que cuídense, disfruten de la vida, mientras puedan, o mejor, mientras nuestros gobernantes nos dejen. Y recuerden esto: ¡Ellos nunca sabrán lo que es el gustazo de trabajar hasta los 67 años!
¡Qué ustedes sean felices!

Javier Andrés García

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