28 de febrero de 2011

Nuestro Amigo Gadafi

¿Como es posible que en tan poco tiempo Gadafi haya pasado de ser uno de nuestros principales colegas económicos a un enemigo para la opinión pública? Creo que es hora de avergonzarnos por negocios que mantuvimos- y todavía mantenemos con jefes de estado del estilo- como han hecho otros países. En el Reino Unido, ese país tan “raro”, ya se ven como parte del problema de que Gadafi haya estado cuarenta años en el poder. En Italia, aunque solo sea la oposición, pasa algo por el estilo. Pero en España qué. Para cuando un “lo siento” al pueblo libio. Lo que tanto nos molestó de los pactos de los americanos con nuestro “líder, no presidente” Franco lo llevamos haciendo nosotros con el pueblo libio unos cuantos años. Es más, las inversiones de empresas españolas en Libia desde 2004 crecían anualmente, y todo esto respaldado por nuestros representantes: el Rey pidió más volumen de negocios en la cooperación económica entre ambos país.

Pero insisto, ¿qué ha pasado para que nuestro amigo Gadafi parezca ahora el mismo demonio? ¿Es por qué se ha levantado contra el pueblo y sus deseos de democracia? Ante eso Gadafi nunca había estado sentado. Tal vez las revoluciones del norte de África hayan ayudado a este levantamiento, tal vez el paro del treinta por ciento que asola Libia sea la causa de la inminente – sino presente- guerra civil. Pero no es excusa que haya que esperar a las masacres para condenar a dictadores. Gadafi ha sido un sanguinario desde el sesenta y nueve: “quien nace lechón, muere cochino”, que decía mi abuelo. Por favor, representantes nuestros, no más equivocaciones respecto a negocios con dictadores sanguinarios. A mis ojos, y espero que para los de muchos españoles, el dinero invertido en países gobernados por estos “tipos”, es dinero manchado de sangre, dinero con ausencia de libertad. Pero antes de nada, por haber enriquecido a personajes que se ríen de sus pueblos, deberíamos entonar el “mea culpa” por estos años pasados, e intentar reparar el daño hecho.

3 comentarios:

David Asta dijo...

La pregunta no es cómo Gadafi ha pasado de ser un colega a un enemigo, sino cómo ha sido tanto tiempo un amigo.
La opinión pública tiene la memoria de un pez de colores. Por eso.

Juan Carlos Castro Simón dijo...

Como tenemos "la memoria de un pez de colores", porque no nos ponemos a recordar las actuaciones de occidente en las revueltas de Túnez y Egipto, ¿dio Obama su apoyo incondiconal a los tunecinos? Al fin y al cabo ya sabemos que se lo dio a Mubarak. ¿Se reunió el Consejo de Seguridad de la ONU (máxima institución internacional estadounidense) para denunciar a Ben Ali por atentar contra los derechos humanos? ¿Por qué nadie sabe nada de Mohaded VI y a él no se le culpa de lo acontecido en el Sáhara?
Vale que Gadafi fuera un déspota sanguinario y que insultarle con este vocabulario parezca quedarse corto. Vale que Gadafi nos vendía petróleo y gas.
Pero también vale que EEUU ya bombardeo una vez Libia, que Mubarak mató a más de 300 personas y es un líder que comprendió a su pueblo, después de que con ayuda de Obama intentara plantear ciertas reformas para apaciguar ánimos. Es muy triste que nos demos cuenta ahora de que "No es Oro todo lo que Reluce", pero más triste es aún que no nos demos cuenta que DURANTE LAS REVUELTAS NO EL ORO SE HA VUELTO MÁS DORADO NO LA PLATA PARECE OXIDADA. No han desvelado con Wikileaks más de una farsa y no ha pasado nada, de hecho hay algún fiscal general que aún no ha dimitido y ahora nos quedamos como niños que vemos una caja envuelta con papel de regalo y no es para ellos al descubrir esto. Creo que el llanto y la pataleta se quedan cortos ante la hipocresia, no de los gobiernos, sino propia.

a.a.pedrero dijo...

david asta esa es la conclusion a la que queria llegar. Estoy empezando a escribir ahora y supongo que por eso no habre dejado ver la conclusion que tenia en la cabeza
te pido disculpas por ello
gracias por aclararlo de todas formas

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