6 de marzo de 2011

¿Nos Suena?

A modelo de lo sucedido en el Norte de África esta mañana al abrir Tuenti, una red social que solo opera en España y basada en Facebook, he recibido un evento: “Vayamos todos a 60 km/h y pitando para quejarnos de la nueva medida del Gobierno”. Yo no soy hipócrita, no tengo coche y si lo tuviera tampoco iría.
La cosa viene de lejos, de 2008, cuando un hombre  al frente de un partido socialista se enfrentó a la crisis económica provocada por los bancos, representantes del actual y fallido sistema económico. Dicho enfrentamiento se desarrolló a tiempos, en distintas fases, esperando que el recién elegido presidente estadounidense nos resolviera la papeleta. En una primera parte se intentó negarla. En una la segunda se echó la culpa al anterior gobierno por potenciar una burbuja inmobiliaria que había estallado a la par que la crisis. Finalmente, cuando ya se tuvo que actuar, se pagó a los bancos encubiertamente para que sus directivos se sacaran fotos con un presidente que presumía de rojo, progresista, socialista, masón, comunista y demócrata, todo en uno. Irónico, un brillante tema para un monólogo. Sin embargo no recibí ningún  evento por Tuenti, los bancos nos metieron en la recesión y les recompensábamos por eso. Mientras, el personal discutía si el Barça era el mejor equipo de la historia o si el fichaje de Cristiano Ronaldo era aberrante o  “anormal, antinatural, incorrecto e ilícito”.
Después de esto saltaron casos de corrupción en los dos partidos del poder a los que ninguno aún se ha podido sobreponer. Tampoco me enviaron eventos por esto. 4 millones de parados, un 20 % de la población sin trabajo, la gente empezó a quejarse de que el presidente de la Liga de Fútbol (la cual había tomado el nombre de un banco), favorecía al FC Barcelona en detrimento del Real Madrid.
Tres años después, la crisis no ha pasado, seguimos metidos en ella, pero la gente sigue sin quejarse con unos sindicatos comprados por el propio gobierno y para los que el amarillismo es una característica de los asiáticos. Las cosas no pintan bien sin una alternativa clara al poder y un partido en el gobierno que no respeta el color de su escudo y cree que las prohibiciones son libertades. Los problemas entran en nuestra casa y solo sentimos escalofríos cuando vemos que nuestro equipo no gana un partido de fútbol desde  hace dos meses. Hemos llegado al punto del desinterés más profundo por la política, la gente sabe más de Belén Esteban que del golpe que ha sufrido la democracia representativa en Islandia. Las cosas son así,  el populacho pierde el tiempo en paseos porque no tiene dinero para gastar en los bares ya que si piden más sueldo les despiden sus patrones ayudados por “el Gobierno  Rojo” y si no se quejan les suben los impuestos y la edad de jubilación, les prohíben fumar tabaco, les restringen el acceso a páginas webs, les multan por respirar y amenazan con acabar con sus pensiones y, de paso, con el agónico Estado de Bienestar.
En el otro lado, aquellos que no corren tanto riesgo, los estudiantes, vacían sus mentes con música retrógrada en discotecas donde solo se aprende a “arrimar cebolleta” y “poner el culo en pompa” o hacen que sus ideas caigan en sacos rotos escribiendo en blogs como este o en el mejor de los casos diciendo “Sí” a un evento con un sentimiento subversivo más hipócrita que el puño del PSOE.
He cerrado Tuenti, dije “No” al evento, creo que la velocidad es lo de menos. Nadie se queja por lo que hay que quejarse. No sé si tendré que quemarme vivo públicamente o hacerme el haraquiri de otra forma en una plaza transitada para que no pareciera que buscara imitar a los tunecinos. El día de mañana seré un parado que pregunte a su padre “¿qué hiciste?” y seré el mismo parado que escuchara de los labios de su padre la misma pregunta y pensará: “Me debería haber quemado en público”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sinceridad acojonante...

Jorge Espada dijo...

Muy buena entrada, yo recibí el mismo evento y pensé lo mismo.

Comenté intentando hacer ver que salir a la calle porque no te dejan ir rápido me parecía una protesta de niño de ocho años (y lo parecería de no ser porque los niños de ocho años no pueden conducir)

Y las únicas respuestas que recibí fueron del tipo "no tienes ni idea" "el gobierno te tiene engañado"... asique opté por tu misma acción al final y olvidarme del tema.

Seguid así chicos, espero poder publicar algo pronto ;)

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