10 de abril de 2011

A Dios lo que es de Dios, del César y lo que le Den

Ya lo dijo Napoleón: “España es un país de curas y beatas.” Poco ha cambiado. Bueno, en realidad la sociedad sí ha cambiado: en 1978, el 90% de españoles se declaraban católicos practicantes; ahora no pasa del 28%. Lo que se ha quedado tal y como estaba, es el modelo de estado. Según nuestra Constitución, España es un estado aconfesional, no laico, lo que quiere decir que “ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. De ahí que se sigamos manteniendo concordatos con el Vaticano sucesores del que hizo Franco en el 53. Y de ahí que la Iglesia siga teniendo un peso mayor que en cualquier país desarrollado. Un peso que es cada vez más un lastre que nos atrasa en tolerancia, derechos y también nos saca el dinero.

Una Iglesia que recibe de la Administración Central, junto con las autonómicas y locales, unos 5.000 millones de euros cada año, de los cuales solo 150 millones provienen de la declaración de la renta, de la famosa X. Para ser un estado sin religión oficial, parece que nos gusta dar a las organizaciones religiosas. ¿Y eso será porque el Vaticano está sin blanca por toda la labor social que realiza, y está predicando con el ejemplo de la pobreza? Efectivamente, el Vaticano es el estado con más oro del mundo, tras los Estados Unidos. Sí, tienen mucho oro guardado. Muchísimo. Solo Dios sabe a cuanta gente se podría alimentar con semejante tesoro escondido. Por no hablar de las obras de arte de valor incalculable, y todo el patrimonio acumulado durante veinte siglos. Un estado rico que exige subvenciones a nuestro estado no tan rico. Es como un millonario disfrazado con harapos que mendiga a la gente de a pie. Y lo mejor es que en vez de estar calladita y sin rechistar por seguir recibiendo a manos llenas, en vez de dedicarse a alimentar a los pobres, en vez de vivir de acuerdo con su voto de pobreza, se mete en política. Ya lo dijo Jesús: “A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César”. Esta separación Iglesia-Estado parece que no la ha entendido nadie en el Vaticano y en la Conferencia Episcopal, y para colmo se jactan de morder la mano que les da de comer organizando manifestaciones con carácter de cruzada contra el gobierno, opinando sobre las leyes, pidiendo votos para determinadas formaciones, hablando incluso contra las asignaturas de los colegios.
Porque también se meten en la educación. Los padres tienen el derecho a educar a sus hijos como quieran, faltaría más. El problema es que aumenta el régimen abusivo de conciertos con la enseñanza privada; un cuarto de los colegios son religiosos, dirigidos por órdenes religiosas, pero, eso sí, pagados por todos nosotros. De esta manera la educación sigue estando en buena parte en manos de la Iglesia, que adoctrina a la los más jóvenes de acuerdo a sus valores más retrógrados, pero se hace posible gracias al dinero de los contribuyentes. Y por poner otro ejemplo: los organismos públicos potencian y subvencionan los actos religiosos; me acuerdo especialmente de la visita del Papa, que se llevó 29,8 millones de euros de nuestras arcas. 
Sí, pero la labor social de la Iglesia… Claro que hace una impresionante labor humanitaria, pero ¿cuánto de lo que se dona va para la propia institución y cuánto se destina de forma neta a la labor social? Sí, pero aún así esa obra social es impagable… Obra social que podría ser realizada por ONGs de manera mucho más eficiente, seguro, si se les diera la misma cantidad de recursos. 
Al fin y al cabo nos queda mucho para que nuestra sociedad se libre de la influencia de esa Iglesia que lleva ya tantos siglos siendo el mayor negocio de la Historia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No malgastaré mi tiempo rebatiendo una por una las metiras vertidas por el autor de este panfleto.
Simplemente repugnante, envíelo a Público que seguro que se lo publican, si es usted estudiante de periodismo tiene un hueco en ese Boletín Oficial del PSOE.

Javier Burón dijo...

Ok, sé que no tendrá cabida en "En el día de hoy", "La razón" o en la Cope...
Pero dígame esas mentiras, por favor, y así tendremos un interesante debate.

Frasquito Castanyola dijo...

Amigo, hasta que la iglesia no deje de estar subencionada seguiremos siendo ese país de curas y beatas, aunque ya no practiquen ni las beatas. La iglesia es un club del cual eres afiliado simplemente por el hecho de estar bautizado, cosa muy arraigada tiempo atrás, ¡y como para no hacerlo!. No entraré en lo de la labor social, que seguro que hay casos en que la hace bien, pero que se subencionen esos casos concretos, como a cualquier otra entidad social. Seguimos pagando entre todos esta religión de estado, y del laicismo no quiere nadie ni oir hablar. Me encanta tu "panfleto" (jaja) como dice el señor anónimo escuhador de la COPE. Un saludo!

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