4 de abril de 2011

No hay en la historia del s. XX emigrantes con más fama de conflictivos que los italianos. Sus destinos, EEUU y Argentina, bien lo saben. La mafia fue una característica italiana que se exportó fácilmente. Estos días estamos presenciando una patada a la historia. Son los mismos italianos, descendientes de aquellos que se fueron de su patria para poder vivir – creo que el primer derecho del ser humano- los que hoy repudian la llegada de inmigrantes a su país. Y no son pocos. Es un grupo político entero, la Liga Norte, con un porcentaje de votos cercano al 10%, y principal apoyo del partido de Berlusoni para gobernar. Los responsables más importantes de este partido en cada región se postulan para no acoger a los casi 20.000 tunecinos y libios que han llegado este año a la pequeña isla italiana de Lampedusa. Solo la Toscana, bastión de la izquierda, ha facilitado ser destino para algunos de estos desfavorecidos. Patada a la historia. Los emigrantes contra la inmigración; el curioso caso del italiano. Mientras esta desgracia humanitaria está pasando Berlusconi viajó a Lampedusa entre juicio y juicio a vender votos en lo que es una vergüenza a décadas de política europea. ‘Hoy me he comprado una casa en la isla. Así que ahora seré yo también lampedusiano’. Menos mal que se oyó a alguien decir "Si le facilitamos también una jovencita, seguro que vuelve".
El presente no es un tiempo independiente, sino resultado de un conjunto de acciones del pasado. Los errores de nuestra historia – nuestra porque es común- deben ser corregidos. Un día nos aprovechamos de ellos con dictaduras puestas para mantener buenas relaciones económicas. Al día siguiente, cuando estas dictaduras no han dado más de sí y la cuerda se ha roto, la violencia ha llegado a las calles y 9000 hombres mujeres y niños han tenido que dejar sus casas. Y es que el pasado no se puede cambiar, pero, ¿por qué no corregir nuestros errores desde ya? Solo se suele tachar la entrada de inmigrantes salidos de países en vías de desarrollo. Vivan los eufemismos. En vías de desarrollo se dice de países paupérrimos. Cómo para no emigrar. Debemos saber que estos inmigrantes, en principio más pobres, son los que generan riqueza en nuestro país. Sí, al ser jóvenes y cotizan más que gastan. Ante este argumento otros los señalan como conflictivos. Es cierto; no he visto a ningún tío trajeado robar. ‘Justos y pecadores perecen juntos’ reza el libro ese que hubiera ardido tan bien como el Corán de Jones, ese padre protestante americano. Si payasos hay muchos.

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