25 de junio de 2011

Eufemismos

La religión es un tema tabú en este país. El simple hecho de tratarla califica al tertuliano de "quemaiglesias". Pero al margen de las creencias que cada uno puede tener y que con todo el derecho debería demostrar al mundo que lo rodea, existe un poder sobrenatural vinculado a la religión. Me refiero a la influencia de la Iglesia católica en ámbitos sociales.
La ocurrencia de entrar en este esponjoso tema me la ha dado el comportamiento de la Consejería de Educación de Galicia. Esta institución ha amparado la decisión de un instituto público de elegir a su mejor alumno con criterios confesionales.
Me explico: dos alumnos con notas similares luchan por la matrícula de honor y el derecho que esta conlleva al primer año de universidad gratis. Uno, que ha cursado Religión con una excelente calificación -un diez- gana por unas décimas a otro alumno que al no haberse apuntado a esta asignatura tendrá que pagar los precios-oferta del primer curso de la carrera que elija. Las quejas de ambos ya las conocemos: el primero dirá que en su estudio tenía una asignatura más –optativa y por tanto, cuando se elige, se debe acarrear con los pros y contras- y el segundo que es injusto que una persona se lleve la matrícula por asistir un par de horas semanales a una asignatura que ‘no computa en la nota media’, según la ley gallega- horas que este segundo estudiante ha tenido para trabajar el resto de asignaturas.
En los diferentes años de educación obligatoria he estado matriculado tantas veces en Alternativa como en Religión y mi escasa experiencia me dice que el diez en la segunda es algo fácilmente alcanzable. Ya que no puedo generalizar me remito a las palabras del representante del CIG Ensino, sindicato mayoritario en la educación gallega, que reconoce que las buenas notas en la asignatura abundan. ¿Por qué entonces un criterio tan superficial como es este- que remarco, no está bajo la legalidad- para decidir quién pagará el año que viene los más o menos mil euros de la matrícula? ¿No mueve esto a que el próximo curso más estudiantes gallegos engrosen las listas de la asignatura Religión y así poder tener la Iglesia más sacerdotes cobrando salarios de profesor?
Hay gente que dice que la religión fuera de la educación, pero cada uno puede educar a sus hijos como quiera, sin contar con mi dinero claro. Porque yo puedo querer que estudien inglés en profundidad y para ello tendré que pagar aparte su formación. Yo creo que la frase debería ser religión fuera de la política, pues si este estado es aconfesional, y por mucho que nuestros “representantes” comulguen, con todo el derecho, semanalamente, la política es de la sociedad. Hay que saber separar mis creencias con las medidas que tengo que llevar a cabo para –recalco el para- los ciudadanos. Necesitamos en España un partido de derecha que no sea más papista que el Papa, aparte de tantas otras cosas. Sí que defienda sus intereses religiosos pero que no sea la Iglesia disfrazada en las instituciones. La sociedad es lo primero y la Iglesia católica, al igual que sus equivalentes protestante, judía y musulmana, solo buscan sus intereses.
Ante el problema de los estudiantes la solución sería fácil. Los dos matrículas de honor, y el dinero necesario de una dieta menos para el/la consejero de educación de turno. Los dos lo han merecido y ¡Qué son nuestro futuro hombre!

2 comentarios:

Vicen dijo...

¿Y qué hay de subjetivo en esto? Pues nada. Pero ya llegará alguien que te llame izquierdoso, quemaiglesias, antipatriota o sandeces varias. La respuesta lógica es que a toda esta gente la puede el egoismo y el interés propio, el problema es que algunos son periodistas...

Alejandro Andrés Pedrero dijo...

La fuente es El País del martes 14 de junio. Gracias Vicen

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