19 de junio de 2011

No Hay que Agotar las Balas

Jorge Antonio Espada García

Por fin la gente se ha hecho oír. Por fin el pueblo se quejaba por cosas diferentes a “no nos
dejan hacer botellón” o “queremos ir a más de 110”. La cosa cambió hace un mes, y de la mejor
forma posible, una manifestación pacífica, con mucho apoyo, con mucha organización e ideales
claros.

Ya nada iba a ser igual, incluso fuera de las fronteras españolas el movimiento 15-M se
veía apoyado. Se intentó desmantelar antes de unas elecciones porque supuestamente era un
movimiento partidista que podía influir en el voto de la gente, algo totalmente falso, esta vez no,
esta vez era un simple pero fuerte grito de cambio, las cosas no podían seguir así.

Aunque no quisieran, el poder había oído al pueblo, nadie puede ignorar el grito de miles de
personas, el tiempo dirá si hará caso de estas protestas. En caso positivo el objetivo estará
completo al 100 %, el movimiento sería el héroe, el pueblo salvándose a sí mismo. En caso
negativo el objetivo estaría completo al 75 %, la situación puede parecer que no ha cambiado,
pero no. La gente ahora ha despertado y sabe que puede hacerse oír, sabe que puede cambiar las
cosas. Se han dado un incremento de la participación en las elecciones (algo que ningún partido
político había conseguido ya que antes la participación bajaba en cada periodo electoral) y un
record en el voto en blanco (supuestamente aquel que representa el no estar de acuerdo con
ningún candidato).

El objetivo está cumplido, con mayor o menor éxito, la gente ha cambiado el chip y el poder se
ha dado cuenta que cualquier acción tiene consecuencias. Pero ahora el principal problema es
cómo seguir. Los actos de violencia en Barcelona y en Madrid han sido denunciados (aun así
nada que ver con lo que hizo la policía en Barcelona) pero son una muestra de descontrol del
movimiento que ya empieza a perder apoyo público por varios motivos.

Es hora de controlar el movimiento que se está desvirtuando cada vez más. El quejarse por
quejarse, acosar a políticos, discrepancias entre los manifiestos de distintas ciudades, pedir
cosas que no vienen a cuento o disparatadas, incluso se llegan a ver “indignados” que ni tienen
ni quieren tener voz, hasta los organizadores se quejaban de su pasividad en las acampadas.

Es hora de entender que el pueblo ha descubierto un arma, con unas balas muy poderosas, que
nadie puede ignorar, que se han visto hasta fuera del país, pero tampoco se puede disparar a lo
loco, el pueblo se quedaría sin ese poder que tanto le ha costado conseguir.

Hay que organizar las protestas, consensuar unas medidas y un manifiesto claro y coherente,
sin ideas que lo desvirtúen, entender porque se hace esto y cómo se va a hacer, no protestar por
protestar, no actuar a lo loco y lo más alejado de la violencia. No hay que descontrolar las cosas
y querer cambiarlas de la noche a la mañana porque no es posible. No hay que agotar las balas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

a) El movimiento se desvirtúa desde que muchos de los manifestantes no saben de qué se quejan.
b) La violencia no es la solución, pero es la única expresión lógica ante la pasividad política.
c) No creo que las manifestaciones, mientras nuestros políticos se las tomen como bromas tengan ningún efecto.Es un insulto que Zapatero diga que apoya una manifestación que va en su contra.
El cambio de políticos por el sistema actual no es posible mientras tengamos lo que tenemos. El otro día en Valencia sacaron tarjeta roja a Camps, ese presidente que (presuntamente) ha robado a la región y ha salido con mayoría absoluta.

Anónimo dijo...

Respecto a lo que ha dicho Anónimo1, cito un pasaje de Sartre que aparece en el "¡Indignaos!" de Hessel:
"Reconozco que la violencia, cualquiera que sea la forma bajo la que se manifiesta, es un fracaso. Pero es un fracaso inevitable, puesto que vivimos en un mundo de violencia. Y si es cierto que el recurso de la violencia contra la violencia corre el riesgo de perpetuarla, también es verdad que es el único medio de detenerla" No podemos excusar a los violentos, pero podemos llegar a comprenderlos.

¿Qué os parece?

Juan Cruz Peña dijo...

Ánonimo1 y Ánonimo2 no estoy de acuerdo con ninguno de los dos, por ese camino que apuntais de justificar la violencia, no ayudamos a los movimientos del 15m, esta batalla hay que ganarla con el convencimiento de toda la sociedad no ccon la confrontación directa con los políticos, que por otra parte nos gusten más o menos son los que ha elegido el pueblo "demócraticamente" y lo entrecomillo porque yo también creo que la democracia que tenemos es muy mejorable. Toda la repercusión que ha tenido este movimiento no ha sido gracias al uso de la violencia, sino todo lo contrario. De hecho 15m y democraciarealya han condenado lo que sucedió el otro día en barcelona.
Por cierto anónimo1 decir que no crees en las manifestaciones y que la única forma de hacerse oír es la violencia es en lo que se ha escudado ETA durante 35 años de democracia, imagino que no estarás a favor de lo que hace ETA.
Y por último decir que yo firmo con mi nombre porque no tengo nada que esconder, además así la gente puede entender mejor mis mensajes. Los anónimos son una de las cosas que hace perder credibilidad al periodismo en la red. En cualquier caso gracias por participar en este blog, simplemente es una sugerencia para que el blog sea cada vez de más calidad. Aunque respeto la libertad de no querer revelar tu identidad. 1saludo!

Vicen dijo...

Comprendo la violencia. He llegado a planteármela. He reflexionado mucho sobre su utilidad. Es la forma lógica de actuar cuando te mean en la cara. Cuando los políticos te dicen, como apunta anónimo 1, que están a favor de las protestas y van en contra de ellos. Cuando no hay ni un sólo síntoma de cambio siendo más que patente que una mayoría de la sociedad apoya las manifestaciones. Cuando se siguen haciendo Pactos y Reformas que van en contra de la cuidadanía y no se nos pregunta si los queremos o no.

Pero el Movimiento 15M no acepta la violencia. Es uno de sus principios y una de las causas por las que tiene tanta acogida social. Yo sí creo en un cambio mediante la presión social, pero sólo si esa presión es cada vez más grande. Hoy en Valladolid ha salido a la calle el doble de gente que el día que más gente hubo la vez anterior. Es un proceso costoso, profundo, de concienciación ciudadana. Y la manera de hacer ver que tenemos razón es siendo pacíficos. Desde el momento en que tus razones las defiendes con violencia pierdes el apoyo social, pierdes toda eficacia...
Ha habido muchos casos de victorias conseguidas de forma pacífica: Gandhi o Martin Luther King son ejemplos de ello. Por eso, decir que la violencia es el único camino es mentira. Es más, es el camino fácil. Es pensar que tener razón no sirve y convertirnos en animales.

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