15 de junio de 2011

Y Ahora, ¿Quién se Come el Marrón?

Sí, me refiero a nuestros hermanos eurozoniles de Alemania. Resulta que entramos en una cosa llamada euro hace ya unos poquitos años. En ella nos dijeron que cada uno aportaría en función de lo que tuviese, los que tuvieran más; pues más y los que tuvieran menos; pues menos. ¿Para qué? Para que de esta manera todos mejoráramos como países en pos de una Europa unida y fuerte que podría competir con las dos potencias mundiales que son EEUU y China. Primera duda que me asalta ¿Es posible compararnos con estas dos potencias? De momento ellos comparten un idioma, lo que permite de una manera más fluida el intercambio de trabajadores entre las diferentes zonas y la movilidad. Una de las trabas en Europa para la movilidad de personal cualificado es que se pierde eficiencia al desconocer los idiomas de cada país. A esto hay que añadir que aunque el inglés es el idioma más internacional y el que más europeos conocen como segunda lengua, el más utilizado en la unión europea es el francés -efectos de la herencia gaulliana-, y después todos esos auriculares traductores para el resto de políticos unilingües. Segunda duda acerca de la UE ¿Podemos competir sin una política fiscal común? En EEUU la hay, ¿esto en que se traduce? Les pongo un ejemplo: la situación económica del estado de Nevada era similar a la de Irlanda. Mientras que allí se solventa la situación sin dudas, debido a que es un estado más, aquí finalmente se llega a un rescate tras mucho dilucidar, mucho pensar qué hacer y actuando de forma tardía y mal. Y sabiendo que Irlanda tenía una fiscalidad en el impuesto de sociedades de las empresas más bajos que el resto de sus vecinos ¿es lo más justo que después se la rescate? Aunque en esto de las fiscalidades no estamos los españoles para mucho hablar, aquí también nos hacemos competencia desleal con las fiscalidades de las diferentes comunidades autónomas, -como para dar lecciones estamos-. Tercer problema, Europa está dando un giro de 180 grados hacia la derecha, existen países donde los partidos de extrema derecha toman cada vez más fuerza. Entre sus políticas y argumentos con los que están ganando votos se encuentra el euro escepticismo, y el cierre de fronteras para inmigrantes. Dinamarca ya ha decretado el cierre de fronteras en algunas zonas comunicantes con Alemania. ¿Es posible así que la mano de obra se reparta de manera equilibrada a lo largo y ancho de la Unión?

No es casualidad que estos países donde cada vez se duda más de la Unión es en aquellos donde más dinero se debe aportar al bien de la misma. Imaginaros al hitlerito de turno del siglo XXI en Alemania: “Hermanos germanos abandonemos la Unión Europea, no tenemos por que pagar a esos vagos que viven en los P.I.G.S (Portugal, Irlanda, Grecia y España, puestos así peyorativamente en inglés “cerdos”), y están todo el día sin trabajar…” y lo peor es que muchos creen que es así, incluso en España creen que es así. Y claro las políticas merckelianas deben aplacar a estos exaltados a la par de no cabrear al resto de países, no les conviene.

La historia dice que el plan Marshall llevado acabo por los estadounidenses tras la segunda guerra mundial fue una operación absolutamente rentable para ellos, así que nadie piense que los americanos nos regalaban el dinero porque sí. El 90% de las exportaciones de Alemania van a la Unión Europea, su industria es competitiva y crece, teniendo al resto de países como compradores, no es extraño saber porque ellos tienen las cifras de paro que tienen. Protestan por muchos de los fondos de cohesión que tienen que pagar a otros países, como España, lo que no cuentan es que por ejemplo con esos fondos que dan España los destina a las universidades y a la formación de ingenieros. Ingenieros que ellos después necesitan para que sus empresas sigan yendo viento en popa, con lo que de regalar nada de nada. Para vender Mercedes y BMVs somos Europa, para llevarse el capital humano formado en nuestras universidades a coste cero somos Europa, para aportar dinero de rescates, ya no tanto, y para aceptar inmigrantes muchísimo menos. Y encima con la que está cayendo en España tenemos que aguantar a una responsable de sanidad, quiero decir IRRESPONSABLE de sanidad alemana acusar a una de las industrias de España que más ha invertido en infraestructuras para poder ser competitiva y poder exportar, sin ningún tipo de fundamento y haciendo uno de los ridículos más bochornosos, pero el daño al pepino español ya está hecho. ¿Se imaginan al ministro de industria salir un día y decir que nadie compre coches alemanes que pueden tener un fallo en los frenos? Pues eso.

Es verdad que no somos un ejemplo a la hora de llevar la economía -y nuestras primas de riesgo por las nubes nos están costando- pero actitudes como la que se muestran a veces desde Europa, y más en concreto desde Alemania no ayudan. No puede ser que para las alegrías y el consumo somos Europa y para las penas y los problemas; unos P.I.G.S. Alemania es la que más tiene que perder si la Unión Europea fracasa. Irresponsables de sanidad estarían mejor tomando el sol en Menorca que jugando con el pan de muchos trabajadores y familias. Por que si somos Europa, el problema es tan nuestro como suyo: de Alemania.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Si ponéis la letra un poco más grande y negro sobre blanco, la gente lo podrá leer mejor. Así echa un poco para atrás...

Publicar un comentario