5 de julio de 2011

Enrique Meneses, premio a toda una vida

El periodista de 81 años de prestigio internacional, Enrique Meneses, ha recibido ayer el premio Rodríguez Santamaría concedido por la Asociación de Prensa de Madrid por los méritos de toda una vida profesional. El 7 de abril estuve en su casa entrevistándole y quiero hacer desde aquí un homenaje publicando el documento completo (en su día hice una entrevista reportajeada):



¿Qué echas de menos de tu vida aventurera?

El no tener la libertad de movimientos y de poder ir a Libia o estar en donde estén las cosas. Mi último reportaje fue en Sarajevo y ya entonces no podía casi con mi alma para cruzar la Avenida de los Francotiradores.


“Yo siempre que he estado haciendo autostop por toda África, por Oriente Medio, nunca me encontraba con un español”


¿Cree que la juventud de hoy en día carece de ese espíritu o que los tiempos han cambiado?

Yo cree la revista Los Aventureros que también fue un programa de radio en RNE los sábados por la mañana y luego hice una serie de 14 capítulos, Robinson en África, a donde me llevé a mi hija de 15 años, la mayor, y de 14 la pequeña, ahora tienen los 40 cada una de ellas, y me las llevé a través de 11 países (duda), pero el undécimo era Ruanda donde entramos para coger gasolina. Fueron 20.000 kilómetros y ellas eran las que iban haciendo las entrevistas. Yo dirigía la expedición con los cámaras. Éramos 8 personas y dos Land Rovers y un Pegaso. Yo siempre que he estado haciendo autostop por toda África, por Oriente Medio, nunca me encontraba con un español, siempre eran franceses, ingleses, italianos, portugueses...

Como periodista que ha vivido el cambio en el quehacer periodístico por la Revolución Digital, ¿cree que se hacía mejor periodismo antes o ahora?

No creo que los instrumentos tengan nada que ver con la calidad del trabajo, son dos cosas distintas.

Pero la inmediatez a la que obliga la prensa digital hace que los periodistas tengan que trabajar mucho más rápido, con lo cual...

Pero eso es para dar noticias. Creo que en este momento lo que a la gente le interesa... Piensa una cosa, toda la gente está recibiendo toneladas de noticias todos los días gracias a Internet ¿no? Muchas de ellas son repetitivas, porque son tíos que se han montado un tinglado en el cual cogen lo de los demás y te hacen un refrito, en mis tiempos ya se llamaba refrito, ahora se llama mass no se cuanto. El ir a por la noticia y transmitirla desde el sitio eso sigue siendo igual. Yo he transmitido fotografías escondidas desde Cuba en las enaguas de una chica. Si hubiese tenido los medios que hay actualmente, desde la misma Sierra Maestra hubiese mandado a Paris Match el reportaje,  que es con quien estaba trabajando yo entonces.

¿Aquella vez en Cuba cuando tuvo que enviar esos carretes a través de esta joven cubana fue la única vez en la que sufrió algún tipo de censura para enviar sus trabajos?

Por parte de quien, ¿de Fidel Castro?


“El trabajo que hice en Sierra Maestra tuvo un gran éxito porque los rebeldes secuestraron a Fangio, que era el campeón del mundo de Fórmula 1. Es como si ahora secuestran a Alonso.”


No, debido a que las tecnologías no acompañaban para esos envíos.

Pero por eso yo me saltaba la censura, a mi no me cogieron las fotografías. Donde yo veía todos los errores era en el despacho de Jay Mallin, director del equipo de Time/Life, que eran nuestros rivales. Les extrañaba que yo estuviese solo porque ellos estaban allí 7 u 8, con secretarias, con telex... tenían de todo. Yo iba a tomar café con ellos y les decía “normalmente mandamos a mucha gente pero cuando es una cosa importante pero en Francia estas cosas americanas no interesan demasiado” y era la verdad lo que estaba diciendo. Luego se publicó y tuvo un gran éxito todo el trabajo que yo hice en Sierra Maestra pero fue porque los rebeldes secuestraron a Fangio, que era el campeón del mundo de Fórmula 1, es como si ahora secuestran a Alonso.



“El ejército allí no dejaba jugar a los periodistas. Pero es que también los periodistas eran un poco gilipollas.”

“Es absurdo subir a Sierra Maestra y solamente escribir un texto; tú tienes que hacer fotos, grabar, rodar una película, escribir un libro, dar conferencias, hacer exposiciones...”


Aquello fue un scoop, una primicia internacional, que dio un golpe de efecto a su carrera

Claro, claro, es que además les gané a los de Time/Life estando todos los días en su despacho, pero yo veía que venían todos y decían “hemos llegado a Santiago y allí nos estaba esperando alguien del ejército y en cuanto nos veían bajar del avión se ofrecían a enseñarnos la ciudad”. Claro, tú venías con el nombre de una persona antibatistiana aprendido de memoria y no podías decir nada ni llevarlo escrito contigo, lo llevabas en la mente. Te hacían un marcaje como en el fútbol, te ponen un tío ahí a secar a Cristiano o a Messi y no te deja jugar.

El ejército allí no dejaba jugar a los periodistas. Pero es que también los periodistas eran un poco gilipollas. Bajarse del avión con 3 cámaras colgando del cuello, una bolsa y vestidos a la americana con su rajita detrás de la chaqueta... yo me fui con una guayabera, con bigote que me había dejado y con un tabaco en la boca, pero sin encenderlo porque en el avión no te dejan. Si encima no tenías maquinas de fotos contigo... Porque yo las había mandado por autobús desde La Habana a Santiago a un bar de una aragonesa, el bar Windsor, en una caja de güisqui marcada con una X para que no la abriesen los camareros, para que la abriese ella. Quité las botellas de debajo y metí mis cámaras de fotos, la Olympus y una Rolleiflex, y los rollos de película, tampoco puedes meter demasiado en una caja de güisqui. Tampoco pensaba estar 4 meses como estuve luego, pero bueno, una vez que estaba allí no tenía que gastar dinero ni de hotel, ni de comida, ni de nada.

Yo estaba viviendo como ellos y los seguía todo el tiempo. Fidel no paraba de caminar, el Che Guevara no caminaba porque tenía asma, pero Fidel, desde las 6 de la mañana que nos levantábamos se echaba a andar. Yo venía de las calles del Cairo y no tenía ningún entrenamiento, pero tenía 27 años y me adapté enseguida. Caminaba justo detrás de él. Luego la gente me decía “¿y cómo no se te ocurrió escribir un libro sobre el Che Guevara”?  No, yo he escrito un libro sobre Fidel Castro. Además, la información la tengo concebida, desde hace muchísimos años, como algo total. Es decir, es absurdo subir a Sierra Maestra y solamente escribir un texto; tú tienes que hacer fotos, grabar, rodar una película, escribir un libro, dar conferencias, hacer exposiciones...

Ahora que hablas de periodismo total. Siempre has apostado por el periodista multifunción capaz de hacer cualquier tipo de trabajo...

Pero eso lo he hecho yo cuando a la gente ni se le ocurría hablar de eso.

¿Y eso no le resta calidad al trabajo cuando no hay tanta especialización en cada faceta?

Es que lo primero que tiene que hacer un periodista es aprender que no se escribe igual para la radio, la televisión, el periódico o una revista.

Sólo que algunas veces hay periodistas que se han preparado para escribir y...

Pues hasta que no salga un anuncio por palabras de un periódico que diga “buscamos plumífero” ese tío no va a encontrar trabajo nunca. Es más probable que digan “buscamos periodista”. A mí lo que no me gusta son los reportajes de gente que va a Catai, con cualquier agencia de éstas que te ofrecen viajes exóticos con propinas incluidas. Eso para mi es un turista, no un aventurero.

“Yo no he abandonado el periodismo, no me jubilo. Además, no creo que un periodista se deba jubilar.”

“No puedes borrar la firma de Picasso y poner tu nombre, lo mismo pasa con el periodismo.”


A un hombre que ha hecho profesionalmente casi de todo, ¿le queda alguna tarea pendiente?

(pausa) Seguir viviendo. Lo que estoy haciendo ahora es análisis, yo no he abandonado el periodismo, no me jubilo. Además, no creo que un periodista se deba jubilar. Rosa María Calaf, por ejemplo, que estoy siempre detrás de ella diciéndole “Rosa María tienes que tener un blog”, le han estado dando un minuto en los telediarios cuando nadie sabía qué era China. Aquí en Televisión Española le decían “Rosa María, dentro de unos minutos vas a entrar en directo, te recordamos que no tienes para hablar más que un minuto”, porque había fútbol o por lo que fuese. Entonces tenía un minuto para contar algo de un reportaje que había tardado 8 días en hacer y había acumulado una cantidad de documentación.

Yo tengo aquí coleccionados montones de papeles de reportajes que he hecho, es más, tengo 12 libros y la mayoría de los libros que he hecho son sacados de reportajes. El periodista lo que tiene que pensar es que no depende de los ingresos que obtenga por la venta de un reportaje, ni tampoco tiene porque ceder la propiedad de sus fotografías a un periódico o un medio, son suyas. Picasso podrá vender sus cuadros, pero su firma no hay quien la quite. No puedes borrarlo y en lugar de Picasso poner tu propio nombre, porque vas a la cárcel. Aunque digas “lo he comprado yo, he pagado 5 millones de dólares”, lo mismo pasa con el periodismo. Yo tengo todos mis negativos aquí, lo que me falta es la fotografía en color que hice en Sierra Maestra porque en Paris Match lo tenían separado.

Has hablado hace un momento del blog [más bien no blog] de Rosa María Calaf. Usted también tiene uno desde 2003 creado desde la Guerra de Irak y más de 8 años después aun sigue vivo, ¿cuál es la clave?

Seguir escribiendo todo el tiempo. Ha habido momentos que he estado haciendo 2 y 3 posts en una semana y otros en los que no hago más que uno semanal. Ahora estoy más o menos con uno semanal pero es porque tengo obligaciones, viajes, entrevistas, conferencias…

“No siento el dolor, el miedo, porque no me sirve de nada. Razono mucho mejor si no tengo miedo.”


En una de las entradas del blog habla de cómo a través de una experiencia que tuvo con 11 o 12 años en Paris fue superando el miedo y lo convirtió poco a poco en optimismo. Cuando usted estuvo en Cuba encerrado en una de las cárceles, después de que Paris Match publicara el reportaje de Sierra Maestra, ¿qué supuso?

Tenía preocupación porque habían castrado a otro periodista ecuatoriano que se llamaba Bastide y hacía dos meses que le habían matado. Yo estuve en la misma cárcel que estuvo él pero yo había pasado ya por otras cárceles de otros sitios. Además, yo no tengo miedo, no es que diga que soy valiente o no, es que no siento el dolor, el miedo, porque no me sirve de nada. Razono mucho mejor si no tengo miedo. Es como el dolor. Si a mi me dijesen “Enrique, si te duelen los riñones y te pones a lloriquear se te quita el dolor”, yo estaría lloriqueando todo el tiempo. Lo que quiero decir es que el miedo es natural como protección, pero yo me he arriesgado tanto y me ha salido siempre bien… Entre otras cosas porque hay que utilizar mucha cabeza eh.


“Te dan los premios cuando estás con un pie en la tumba”


Desde hace 6 años hasta ahora no hace más que recibir premios y homenajes. ¿No le hubiera gustado recibirlos antes?

Es natural sabes. Te los dan cuando estás con un pie en la tumba. Ahora tengo los 7 que hay ahí pero son 8. El octavo es cuando venga Esperanza Aguirre a entregarme en la Puerta del Sol el premio de la APM [Asociación de Prensa de Madrid]. Todos ellos entran en los últimos 4 años con 63 de profesión. Nunca me han dado un premio por ejemplo por lo de Sierra Maestra, nunca. Ni en Francia, ni aquí, ni en ningún sitio.

¿Y en estos 63 años alguna vez se ha arrepentido de algo? En su carrera profesional claro

No, no me arrepiento. Yo ni no tengo un buen tema que tengo ganas de hacer, no lo hago. Tú estás en una redacción y te dicen “oye vete a la Moncloa que viene el Presidente de Rusia y va a saludar a Zapatero”. ¿Y eso es un reportaje? ¿Eso es hacer periodismo?. “Oiga, dense otra vez la mano”. Pero por favor, esto es de esclavos, esto es de mandaos. “Oiga, vuelvan a darse la mano que no me ha salido bien la foto”. No. Yo cojo y digo “voy a hacer este tema” y me voy a tirar 15 días o un mes haciéndolo y lo voy a hacer porque me gusta, me atrae, pero no porque me mande nadie. Después de eso yo sé que lo voy a vender.

1 comentarios:

Alejandro Andrés Pedrero dijo...

Muy bueno, Vicen, todo un ejemplo

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