18 de octubre de 2011

Certezas, Propaganda y Algunas Dudas


En los últimos años se está viviendo un fenómeno empobrecedor del periodismo que ha dado lugar a multitud de críticas, principalmente por parte de los profesionales comprometidos. Son las ruedas de prensa sin preguntas. Éstas son la carcoma del derecho constitucional del ciudadano a estar informado y retratan un tipo de mentalidad por parte de quien las lleva a cabo. Precisamente sobre esta forma de pensar quiero reflexionar en las siguientes líneas.

La filosofía del pensamiento único, de la propaganda, de los mensajes de un solo sentido, es propia de quienes no tienen interés en hacer reflexionar a los demás y, por qué no, también a sí mismos, a través de una comparación de ideas. Me viene a la cabeza el axioma aristotélico que todos hemos oído alguna vez: “el ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”, y me resulta inevitable aplicarlo a todos aquellos que tratan de evitar por todos los medios que dudemos, que hagamos un buen periodismo, que seamos ciudadanos activos. Quieren que seamos tontos o presuponen que lo somos.

El alcalde de mi ciudad (Valladolid), León de la Riva, permanece en silencio en los plenos del Ayuntamiento, no hay debate porque no hay confrontación. Cuando termina, convoca una rueda de prensa y suelta su discurso; un procedimiento idóneo para quienes ven en el debate una charla estéril.

Hace poco, el candidato a Presidente del Gobierno por parte del Partido Popular, Mariano Rajoy, se hizo Twitter. A alguno se le alargaron los dientes vislumbrando la posibilidad de tener una comunicación directa con el mandatario, pero no es oro todo lo que reluce. Utiliza Twitter como una posibilidad más de propagar el mensaje único de su partido y es escasa, casi nula, la interacción con los inquietos preguntones. Tal es así que su partido quiso exprimir al máximo las posibilidades de esta red y propuso a la gente cederles sus cuentas de Twitter para que amplificaran el mensaje, con la consiguiente avalancha de críticas y burlas.

Ahora trato de comprender algunos hechos que creo que están relacionados: por qué Aznar eleva el tono de voz cuando le repiten una pregunta molesta, por qué al hablar de participación ciudadana el Partido Popular –entre otros- hace oídos sordos, por qué quieren revisar las noticias de la Televisión Pública antes de su emisión, por qué anhelan el destierro de RTVE de la periodista más comprometida con el periodismo honesto de la que podemos disfrutar actualmente o por qué sólo quieren un debate en Antena 3 o Telecinco y evitar la participación del resto de grupos parlamentarios.

Quizá soy yo, que tiendo a cuestionarlo todo, o que soy un fatalista, pero a mi esto me huele a podrido. Siempre que he conocido a alguien convencido de la verdad de sus palabras, no sólo no ha tenido reparos en contestar a las preguntas, si no que estaba deseoso de recibir críticas para poder ahuyentarlas con la fuerza de sus argumentos.

El debate electoral parecía un regalo esperanzador para los que ansiamos la oportunidad de réplica, pero resulta estar envenenado. Todo está bajo control para que nada escape a lo previsto. No habrá más debate que el que tengan los televidentes al terminar la emisión. Aunque no extraña mucho si tenemos en cuenta que el Partido Popular ha aceptado un debate por la mala imagen que daría el no hacerlo, no por convicción.

La historia está escrita. Ahora la única duda que me queda es saber cuántas veces mirarán Rajoy y Rubalcaba el papel para poder responder con coherencia a las interpelaciones del adversario en el Gran Debate Electoral.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un artículo increíble. Siempre que he visto a los políticos hablar en los mítines, en los supuestos debates, me surge la misma pregunta ¿tendrán escrito como van a redirigir nuestras vidas, nuestro futuro?¿seremos hasta ese puento sus marionetas? ¡BASTA YA DE ENGAÑOS!
Gracias por dejarnos leerte, es un verdadero placer, ánimo a todos con este proyecto.

Vicen dijo...

Muchísimas gracias por el apoyo! ;)

Publicar un comentario