12 de octubre de 2011

De Bañistas, Sin Techo y Demás Ralea

     Pues parece que el alcalde de Valladolid, el señor de la Riva ha vuelto a hacer méritos para salir en los medios por enésima vez. En esta ocasión no han sido unas declaraciones sobre los morros de nadie, sino los cambios introducidos en la Ordenanza Antivandalismo de la ciudad, de la que tanto se ha hablado, que fue aprobada la semana pasada gracias a los votos de todos los concejales del Partido Popular, con la oposición de PSOE e IU. Básicamente estos cambios son la prohibición de ir en bañador por la vía pública, la prohibición de la mendicidad, y la de acampar en una zona pública. Y es que este alcalde quiere hacer de esta una ciudad modelo, y hace todo lo posible para que no nos escandalicemos si en un agradable paseo nos topamos con una pantorrilla al aire, con un sin techo, o por supuesto a un grupo de perroflautas que hayan decidido hacer de una plaza pública su camping particular.

     Resulta bastante curioso, porque la definición de vandalismo según la RAE es  “Espíritu de destrucción que no respeta cosa alguna, sagrada ni profana.” Así que llamar antivandalismo a esta ley ya dice mucho de la imagen que tienen estos concejales de todas estas personas, algo así como un mal social al que se debe sancionar por su comportamiento. Porque mucho se ha discutido de la prohibición de las chanclas y el traje de baño (aunque según parece, la palabra “chanclas” no aparece en ningún momento en la ordenanza, y se ha desmentido). Ya escribía Juan Carlos Castro en el artículo “Volver a la Infancia” lo cómico que resulta que el ayuntamiento nos diga cómo hay que ir vestidos, pero las otras también son bastante curiosas. Porque, si ponen una multa a un mendigo, que bastante tiene con lo suyo, ¿se están creyendo que la va a poder pagar? Como decía el líder de la oposición, Oscar Puente: “¿Y qué hacemos en ese caso, le embargamos los cartones?” O si no, entonces con un poco de suerte irá a a la cárcel, y también les parecerá mal, porque todos pagaremos su estancia.

     Y qué se puede decir de la prohibición de las acampadas. Esa sí que ha sido muy astuta. Después de ver todo el revuelo que armó el movimiento 15M y de buscar mil maneras de echarlos de las plazas de forma legal sin llegar a conseguirlo, esta ordenanza será una buena excusa para impedir que todo esto se vuelva a repetir. No hay duda de que unas cuantas ciudades se darán prisa en seguir el ejemplo de Valladolid.

     Y la respuesta siempre es la misma: ”he sido el más votado”. Así que ya tienen plenos poderes hasta dentro de cuatro años, y que nadie diga nada. Pero al fin y al cabo, estas no dejan de ser más prohibiciones que seguimos restando a nuestra lista de libertades que vemos día a día más mermada, de forma tan cautelosa y sigilosa que hace que no nos demos cuenta de que como sigamos así, no va a haber diferencia entre un régimen autoritario y un Estado de Derecho.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bien escribes :) Y cuánta razón tienes...
Lo peor es que al mundo le da igual. No sé cómo la gente no sale a protestar por estas cosas... vale, son tonterías, pero precisamente por eso nadie debería poder prohibirlas.
En fin, el colmo es prohibir la mendicidad. Es como "te prohíbo que no tengas casa ni dinero" jaja. Así nos va.
Besitos Javi :)
V

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