4 de octubre de 2011

Volver a la Infancia

Hace ya bastante tiempo que mi madre dejó de decirme la ropa que debía llevar puesta al colegio. De hecho, de aquellos tiempos en mi memoria solo conservo difusas imágenes de las cuales, muchas no estoy seguro de que alguna vez fueran ciertas. De las demás, las que fueron ciertas, conservo varios besos, algún abrazo, numerosos interrogatorios en la comida que siempre empezaban por un: “¿Hijo que tal en el cole?”; y por último mi silla sujetando la ropa que mi madre había  dejado preparada para que me la pusiera al día siguiente.
Los recuerdos de la infancia son muy entrañables. Bien lo saben en el Ayuntamiento de Valladolid que ha decidido ser  la madre que elige la ropa que sus hijos han de llevar por la ciudad. Todos, a partir de ahora, a pesar de no tener que superar el interrogatorio de tu madre a la hora de comer o no tener por qué darle un beso al salir de casa (aunque deberíamos); podremos seguir reviviendo uno de nuestros mejores periodos de la vida al despertarnos y ver encima de la silla de nuestra habitación la ropa que nos tenemos que poner. El próximo verano nadie podrá ir en chanclas o bañador por las calles de la insigne ciudad castellana.
El alcalde sabe lo que queremos a nuestras madres y lo que aún apreciamos que nos eligieran la ropa para ir a clase quiere que sintamos hacia el su mismo aprecio. Sin embargo parece haber olvidado que  con los años vamos creciendo y aprendemos la diferencia de llevar una camiseta o una camisa; un bañador o unos pantalones; e, incluso aunque sea más difícil, también, aprendemos a saber cuándo llevar chanclas y cuándo llevar zapatos.  Por lo tanto, no es del todo apropiado indicar a la gente cómo se debe vestir si ya sabe y lo hace. Si lo sabe y no lo hace, seguramente algún motivo  tendrá o a lo mejor su madre le enseño que se puede usar un bañador como pantalón y unas chanclas como zapatillas, cosa que todos hemos usado en algún momento.
Así que, por favor, Señor Alcalde deje que sus vecinos rememoren su infancia viendo películas y series o leyendo algún cuento. Pero no pretenda que Valladolid sea una suerte de Pleasantville, porque ni todos tenemos un chalet, dos hijos y una mujer que prepara sonriente la comida, ni mucho menos somos en blanco y negro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y además, con esa ley, venía en el pack la que prohibe la mendicidad, que como bien dijeron los otros partidos que votaron en contra: "¿Qué van a hacerle al mendigo que no pueda pagar la multa? ¿Incautarle los cartones?"

Juan Carlos Castro Simón dijo...

Lo sé y tembién se prohibía la acampada, cosa que está prohibida en numerosos lugares. Lo de los mendigos es digno de otro artículo. Cuando fui a Roma hace unos años, allí estaba prohibida la mendicidad y lo que se conseguía es que se tratara a los sintecho al más puro estilo de la Naranja Mecánica.

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