19 de noviembre de 2011

EL SISTEMA D´HONT: ¿ADÓNDE VA TU VOTO?

Para la jornada de reflexión de estas elecciones tan trascendentales hemos querido hacer un pequeño resumen del funcionamiento de nuestro sistema electoral, basado en la Ley d'Hont, y explicar un poco qué es lo que pasa cuando depositamos en la urna un voto correcto, uno en blanco o uno nulo.

El sistema d'Hont fue creado por el jurista belga Victor d'Hont en 1878, como una manera de hacer un reparto proporcional de escaños según el número de votos. Es un sistema que favorece la formación de un gobierno fuerte, así como beneficiar partidos grandes o medianos. Esto se hace con el fin de facilitar la labor ejecutiva del gobierno, y la labor legislativa de la Cámara, que se vería dificultada ante un gran número de partidos políticos pequeños.
Así pues, los partidos que no lleguen al 3% del total de votos válidos, se deshechan inmediatamente, y entre el resto de partidos se hace la siguiente cuenta: los votos que cada partido ha recibido se colocan en una tabla y se van dividiendo entre dos, entre tres, y así sucesivamente. De esta manera quedarán en la tabla varios números de cada partido, cada vez más pequeños. Pues bien, los escaños correspondientes serán los números más altos de dicha tabla. Así de sencillo, como se puede ver en este ejemplo para seis partidos y ocho escaños a repartir, y en el siguiente, donde se representa cómo se beneficia al partido mayoritario.



El problema llega cuando al realizar una votación de forma territorial en España, donde se asigna un número de escaños según la población de cada provincia, un partido no llega a los votos necesarios para obtener representación en varias provincias y, aun teniendo de forma total un gran número de votos, se quedaría sin la representación que le correspondería si se contaran los porcentajes totales. Este es el caso de Izquierda Unida y UPyD, los más perjudicados por este sistema, y partidarios de cambiarlo. Obviamente PP y PSOE, los más fortalecidos, no están dispuestos a la reforma electoral. En este gráfico se ve cómo han sido beneficiados o perjudicados los partidos según este sistema en las anteriores elecciones generales.



De esta manera, si emitimos un voto correcto, en caso de que sea a un partido que no llegue al 3% de los votos en tu provincia, será eliminado automáticamente. Y si lo supera, hay que esperar a hacer las respectivas cuentas para saber si obtiene representación.

Por otra parte, el voto en blanco al contabilizarse como un voto válido, aunque no vaya para nadie, lo que hace es aumentar el número de votos totales, lo cual baja los porcentajes de los partidos, haciendo más difícil a los partidos minoritarios llegar al 3% necesario; luego, mucha gente que vota en blanco como símbolo de desacuerdo con los partidos, lo que hace en realidad es beneficiar al partido grande y perjudicar al pequeño.
Esto no ocurre así con el voto nulo, que no entraría en la categoría de voto válido, luego no cambiaría los porcentajes de los partidos, pero tampoco cuentan para nada a los ojos de los políticos y no entran de ningún modo en el juego democrático. 

Lo mismo pasa con la abstención. Con una abstención normal, en torno al 30% de la población llamada a las urnas, lo que se consigue es que la mayoría esté gobernada por un partido que ha sido votado por una pequeña parte. Es decir, un partido puede haber obtenido un alto porcentaje de los votos totales y ganar las elecciones, pero en realidad solo habría sido votado por una pequeña parte de la población, como se muestra en el gráfico de las elecciones municipales de este año, en las que arrasó en Partido Popular con un apoyo del 24% de la población llamada a las urnas.


La única forma de cambiar algo mediante la abstención o el voto en blanco o nulo sería que se dieran de forma masiva, de modo que las elecciones quedaran inválidas y los partidos se decidieran a cambiar. Sin embargo, es muy improbable que eso ocurra hoy en día.

Así pues, el domingo elige bien qué hacer con tu derecho a voto, porque el futuro es responsabilidad de todos, y no solo de unos pocos.



4 comentarios:

Arehuuucas dijo...

La chapa que te dí el otro día con el tema te dio para un artículo en Periodistillas. Muy bien Javier, el próximo debe tratar de cómo las circunscripciones provinciales hacen que algunas provincias tengan más representación de la que deben tener a tenor de sus habitantes/votantes.

J.B. dijo...

Jajaj aparte de tus chapas también hace algo ir a clase de derecho... Tomo nota para la siguiente.

Adrián dijo...

el suguiente artículo tratará de la corrupción en Canarias... jjaja

Arehuuucas dijo...

Con sólo un artículo no daría para tratar ese tema jajaja

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