30 de noviembre de 2011

LA HISTORIA QUE SE ESCRIBE CON SANGRE

Dicen algunas leyendas urbanas que el Marqués de Sade escribió uno de sus libros con su sangre. Dicho hecho refiriéndose a un autor tan polémico puede parecer incluso romántico y más de un literato ha utilizado esta figura lírica. El problema llega cuando se intenta escribir con sangre cosas que no pertenecen a este campo. Así, aunque más de uno haya afirmado que “la historia se escribe con sangre”, este tema requiere tanta cantidad de tinta que se necesitan demasiadas vidas humanas para escribir un simple párrafo.

El caso más claro es el que se vive en España con el Valle de los Caídos. El monumento que decidió alzar Franco en memoria de su Victoria está en un estado ruinoso y su restauración se antoja necesaria.

Sin embargo, antes de su restauración, se necesitan limar ciertas asperezas entre las dos Españas que se enfrentaron en la Guerra Civil y que en la dictadura con construcciones como esta se separaron aún más. Así hace seis meses el Gobierno decidió constituir una comisión de expertos para que propusieran una reforma en el Valle de los Caídos y el conjunto monumental  dejara de suponer un símbolo más del franquismo.

El Informe de Expertos sobre el Futuro del Valle de los Caídos ya se ha dado a conocer. Restauración, explicación de los que constituyó la obra en el momento de su construcción desde la visión actual de lo que supuso la represión franquista, construcción de un monumento con los datos que se tienen sobre las víctimas de los dos bandos en la Guerra Civil, traslado de Primo de Rivera a una posición más cercana al resto de los muertos y fin de la estancia de Franco en la Basílica. La polémica está servida: Desde el Gobierno en funciones se pide al próximo partido que ostentará el poder que lleven a cabo las reformas necesarias; desde algunas asociaciones se critica que se quiera equiparar a los republicanos con los franquistas; y desde otras, se prefiere que no se juegue con los muertos por si acaso sus espíritus se enfadan.

Conclusión seguimos en las mismas de siempre y mientras todos hablen y  nadie escuche seguiremos igual. Lo que propone la comisión que formó Jáuregui es hacer del Valle de los Caídos un monumento a la concordia pero sin olvidar lo que fue.

La presencia de Franco en la basílica está injustificada desde el mismo planteamiento franquista de la construcción: “perpetuar la memoria de los caídos de nuestra gloriosa Cruzada”. Por otra parte, la presencia de caídos por los dos bandos es totalmente lógica ya que los republicanos no contestaban con flores a las bombas y un monumento que se alza en memoria de las víctimas de una guerra es para la memoria de todos los combatientes independientemente del color de sus uniformes. Esos debates solo abren heridas que el tiempo no acaba de cicatrizar y las marcas seguramente quedará en nuestra memoria por siempre.

Franco no fue el primero que intentó escribir la historia con sangre, pero si lo olvidamos quizá venga otro e intente hacer lo mismo. Hace 36 años que vivimos en democracia, tanto republicanos como franquistas perdieron la batalla y lo que es peor, si estas discusiones de ánimo revanchista se siguen prolongando seremos los españoles los que seguiremos perdiendo la guerra.

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