23 de noviembre de 2011

SOPLAN NUEVOS VIENTOS PARA LAS GAVIOTAS AZULES

Eduardo Mongil Garzón


No hubo sorpresas. Los resultados cumplieron lo que dictaminaban los últimos sondeos y el PP se llevó este asalto por la vía del cloroformo.

La pertinaz crisis económica que asola España ha quebrado la confianza a la que aludían los socialistas para mantener el voto de sus seguidores. Las medidas económicas propuestas por el gobierno fueron demasiado fútiles y no se tradujeron en un repentino descenso del desempleo ni, en términos mercantilistas, en una mejora de la inestable deuda española.


Esta es la España que nos deja Zapatero, la de los 5 millones de parados, la de la desconfianza de los inversores y la sedienta de un cambio de aires con la esperanza (para muchos utópica) de que el ejecutivo gobernado por Rajoy dé un giro al deprimente futuro inmediato que se presume en la piel de toro.


No será tarea sencilla para las otrora denostadas gaviotas azules. La presión financiera de los mercados y la amenaza de intervencionismo económico por parte europea marcarán los primeros compases de un equipo de un gobierno inexperto en estas lides. Dicen que será el gobierno de Merkel, Sarkozy y Van Rompuy pero en realidad va a ser el gobierno que han querido la mayoría de los españoles, al menos según los números. El PP ha logrado su récord electoral sumando cifras superiores a las del año 2000, o lo que es lo mismo, gozará de una mayoría aplastante que le dará libertad de acción para acometer sus reformas.


Las políticas de austeridad serán los cimientos de la recuperación que promete un Rajoy con ‘ganas de trabajar ya’. Los recortes sociales, la privatización de algunos sectores públicos o la congelación de ciertas prestaciones públicas se antojan inevitables en esta política de apretarse el cinturón.


Será difícil, en cambio, adivinar lo que pasará en Ferraz. El varapalo ha sido mayúsculo para las huestes socialistas. Ni la táctica de apartar a Zapatero de la primera plana ha funcionado para una asociación que se ha visto ampliamente castigada por la ciudadanía. Mientras que su rival directo ha visto como sus adeptos aumentaban de una manera notable aunque no espectacular, el PSOE tiene que tragar con que infinidad de sus votos hayan ido a parar a partidos minoritarios.


Se prevé una reestructuración enorme y unos años de difícil día a día para los socialistas. Ni el fin de ETA, ni los escándalos de corrupción en el Partido Popular, ni tampoco una poco valorada oposición por la opinión pública, han salvado la cabeza del hasta ahora partido dominador.
Un agotado Rubalcaba propone un congreso como primera medida para gestionar la travesía en el desierto que se antoja en su partido y también su huida de la primera plana política. A priori, nuevos nombres serán los que tendrán en su mano ejercer una brillante oposición que sirva para recuperar la dañadísima imagen de un partido al que la crisis financiera ha hundido en el fango.


El PP por su parte se encuentra ante una posición de enorme responsabilidad pero que puede reafirmar y prestigiar las carreras de los políticos que tienen que conducir el país.


Dentro de 4 años tocará valorar si los nuevos vientos han soplado en la dirección correcta. El reto es de aúpa.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

veguenza!!! q ese tio no vuelva a escribir

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