1 de diciembre de 2011

PAESA, ¿EL LADO OSCURO DE JAMES BOND O EL BRAZO LISTO DE LA LEY?

Todos hemos visto alguna de las películas del agente especial 007 y sabemos que Bond es capaz de acabar con el villano más malvado de un solo disparo, después de dar tres vueltas de campana  y marcharse con su chica en un yate. Una colección de películas entretenidas y algo surrealistas en las cuales los efectos especiales convierten a un hombre con traje en un superhéroe.


La historia cambia un poco en su adaptación española. El agente especial deja de estar únicamente del lado de los buenos y se aproxima al lado de “si tienes dinero, cuenta conmigo”. Nuestro espía no tiene la mirada de Sean Connery, ni la sonrisa de Pierce Brosnan, ni los abdominales de Daniel Craig. Tiene algo mucho mejor: la habilidad de estafar al estafador y una cara que se la pisa.


Francisco Paesa Sánchez, oficialmente muerto en 1998 a consecuencia de un paro cardiaco en Tailandia, ha regresado del Reino de los Muertos y perdonad que os diga, esto no lo ha logrado hacer ningún 007. Entre sus célebres méritos se encuentra el tráfico de armas, la estafa, la falsificación de documentos, presión a Blanca Balsategui por testificar en la Audiencia acerca de los GAL, la fundación del Alpha Bank de Ginebra en los años 70 y por último pero no menos importante, ser agente de los servicios secretos españoles cumpliendo órdenes del Ministerio del Interior. ¿Cuándo ha dejado nuestro agente de pertenecer al bando bueno para pasarse al lado oscuro? ¿Existe mucha diferencia entre este “cielo” y este “infierno”? Parece ser, que cuando trabajas para el Gobierno, aunque ya hayas llevado a cabo negociaciones no del todo legales con el dictador de Guinea  (Francisco Macías o Paco Paesa se apropió del escaso dinero de las arcas guineanas desde su puesto de director del Banco Central de Guinea), y a pesar de que la Interpol te haya detenido en Bélgica, eres bueno. Óptimo para trabajar en la guerra sucia contra el terrorismo. Por el contrario, si estafas al jefe de la Guardia Civil, Luis Roldán, o lo que es lo mismo, te embolsas 1500 millones de las antiguas pesetas eres malo malísimo. Ese debe ser el límite entre el bien y el mal.


En teoría, si robas a un ladrón el mal es menor. Roldán malversaba fondos de cuentas que el Estado llenaba con dinero negro para que su servicio de inteligencia practicase terrorismo de Estado contra ETA. Resumiendo: el Gobierno “robaba” parte del dinero que todos los españoles aportaban con sus impuestos para luchar contra el terrorismo con más terrorismo. Sin entrar en la polémica de si la acción de los GAL está justificada o no,  Roldán dimitió como componente del PSOE en 1993 por enriquecerse personalmente robando parte del dinero negro robado. Paesa robó el dinero robado por Roldán y anteriormente robado a los españoles, al ex jefe de la Guardia Civil y, como no le parecía suficiente, delató el paradero de Roldán por un millón de libras esterlinas más.


Aunque a veces la realidad supere a la ficción, en toda historia de espías hay una mujer. Entre millón y millón, a Paco le quedaba tiempo para llenar su corazón además de sus bolsillos. Y si su vida no era del todo complicada para qué elegir “una chica Paesa” normal pudiéndote convertir en el gigoló de Dewi Sukarno, viuda del dictador indonesio.


La justicia tiene razones más que suficientes para hacer pagar a Francisco Paesa Sánchez, también conocido como Francisco Pando según su pasaporte argentino, por su vida de película. Todo cambia al plantear un juicio moral. ¿Qué de todo lo que ha hecho al margen de la ley está justificado y qué acciones no? Paco participó en el terrorismo de formas muy variadas: para frenar de alguna manera los asesinatos de personas inocentes por la banda terrorista ETA (lo que no deja de ser terrorismo), o, por ejemplo, formando parte del una banda de crimen organizado en Rusia. ¿Un tipo de terrorismo es más lícito que otro? Quizá, ni los buenos sean tan buenos, ni los malos tan malos.

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