20 de enero de 2012

EL ASESINATO DE MEGAUPLOAD

El día ha llegado. El portal de descargas y almacenamiento virtual Megaupload ha muerto. En una emboscada, como ya nos tienen acostumbrados estos americanos, el FBI ha borrado de la Red a la 13ª página más visitada del mundo.

Todo el mundo sabe que este cierre no es el fin, sino todo lo contrario. El cierre de Megaupload, al igual que el cierre de Napster en 2000, traerá consigo la apertura de más variadas y sofisticadas webs para compartir archivos. Y esto solo puede tener dos soluciones: o bien se regulariza por fin el libre intercambio de archivos o se crea una policía virtual como ente censor de todas las páginas que incumplan la normas de la protección intelectual. Es decir, vulnerar los derechos de los internautas en favor de las discográficas.

Al contrario de lo que pueda pensar la gente, Megaupload no era solamente una página de descargas gratuitas, sino que también funcionaba como una memoria virtual donde se almacenaban miles y miles de datos personales así como documentos, vídeos e imágenes personales que ahora están en manos del FBI y en breve la CIA los juntará con todos los datos obtenidos en Facebook y Twitter. Sin duda un auténtico festín para cualquier País. A esto hay que añadir los miles de usuarios con cuenta ´premium`, que ahora tendrán que reclamar a una página en proceso judicial por piratería, que les indemnicen por tener una cuenta especial que les permitía descargar más archivos pirata, vamos toda una proeza.

Es inevitable que esto continúe y que la rueda siga girando y en menos de una semana todos los archivos de Megaupload estarán rondando por otra web. Y como señala en su blog Enrique Dans“Cerrar Megaupload en medio de una operación con aspecto de película de James Bond es como intentar apagar fuego con gasolina. Una auténtica provocación, un incentivo.”

Está claro que algo falla, y no es otra cosa que el mundo no sabe valorar a sus artistas y que estos a su vez, no saben valorar ni comprender el mundo que les rodea y se juntan con gente incompetente que solo piensa en enriquecerse. Eso sí, los directores de Megaupload, podrían ser de todo menos santos, pues al igual que los magnates de las discográficas, estos también vivían a todo tren sin ningún tipo de privación, coches de alta gama, palacetes, hectáreas de campos de golf... vamos que lo de menos era fomentar el reparto de la cultura en la sociedad.

La piratería basada en la copia y reproducción de archivos protegidos falla, y falla de una manera estrepitosa, pero la descarga gratuita e incontrolada de archivos no es la solución. Hay que proteger y saber reconocer los méritos de nuestros autores y en una sociedad que ha hecho del dinero su bien más preciado, pues habrá que recompensarlos económicamente por su esfuerzo y dedicación. Y con esto no es que esté defendiendo la privatización de la cultura, que siempre lo ha estado y estará, pero pienso que menospreciar a la gente que en verdad puede cambiar el mundo es un insulto a la propia inteligencia. Y eso si que debería ser sancionable.

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