29 de enero de 2012

EL GERMEN DEL MALESTAR

“Cuando la burguesía renuncia consciente y obstinadamente a resolver los problemas que se derivan de la crisis de la sociedad burguesa, cuando el proletariado no está aún presto para asumir esta tarea, son los estudiantes los que ocupan el centro del escenario. [...] Esta actividad revolucionaria o semirrevolucionaria significa que el sistema capitalista atraviesa una crisis profunda. La juventud pequeñoburguesa intanta encontrar a su manera la salida de este atolladero e impulsa más adelante el desarrollo político. La burguesía contempla el movimiento de los estudiantes medio aprobando, medio desconfiando; si la juventud da algunos empujones a la burocracia monárquica, no está mal del todo, con tal de que esos `chicos´ no vayan demasiado lejos y arrastren, con su impulso, a las masas trabajadoras.”

Estas líneas las escribió Trotsky en 1930, refiriéndose a las protestas que comenzaban a darse entre los estudiantes españoles tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera y el inicio de la “dictablanda” de Berenguer, ambas bajo el reinado de Alfonso XIII. Por supuesto, no voy a hacer una apología del comunismo a estas alturas de la película, pero sí resaltar la clarividencia de estas palabras. Cuál fue mi sorpresa al leerlas, por los paralelismos evidentes, salvando las distancias, que estamos viviendo desde el año pasado, con las revueltas árabes, el 15M o el Occupy Wall Street. Qué les voy a decir que no sepan.



Los historiadores afirman que la historia se repite, aparte del progreso general que hemos conseguido, y que tras periodos de gran avance se llega a otros de gran recesión en todo, en lo económico, político, social. Ahora nos encontramos en una de esas épocas. Los políticos se siguen aferrando al sistema caduco que ha llevado a la mayor crisis económica desde el 29. Y no solo eso, sino que se empeñan en fortalecerlo, fortaleciendo por tanto a los que ya eran los más fuertes y agravando desigualdad entre su gente, de la que los ha elegido, como un perro que muerde la mano que les da de comer. La división de poderes, los derechos y libertades, comienzan a dejar de significar nada para convertirse en frases hechas sobre papel mojado.

Los estudiantes volvieron a la calle; eso es que algo pasa. Se dice que el 15M no consiguió nada. No se trata de conseguir “algo”, sino que lo importante está en el germen del descontento en la sociedad, en todas esas personas de esta generación que se siente estafada, que ya no confía en cómo están haciendo las cosas los que mandan y en hacerles notar que alguien les vigila. De momento es solo un germen que no consigue nada, pero no es nada difícil que se extienda si el malestar se sigue agravando.

Ahora han procedido a una paulatina censura de Internet, porque lo ven como un instrumento peligroso, de masificación de expansión de ideas y culmen de la libertad de expresión. Tratan de acabar a palos de ciego con los problemas sociales y económicos sin saber que esas “soluciones” se pueden volver en su contra. Ya hemos visto que no somos la primera “generación perdida”, que esto no es de ahora. Esperemos que la clarividencia de Trotsky no vuelva a acabar de la misma manera.

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