25 de enero de 2012

EL NUEVO BROTE VERDE

“En tiempos de crisis hay que apretarse el cinturón” es lo que justifica cada una de las medidas que se están tomando desde que la palabra “recesión” ha entrado en nuestro diccionario de uso del día a día. Que si un 5% menos de sueldo, que si más horas de trabajo, que si congelamos las pensiones, que si subimos la edad de jubilación, que si… que si… Que sí, que hasta el presidente ya no gasta tanto y ha restado unidades a su flota de coches oficiales.

Mientras, la gente que pisa la calle y sigue oliendo los mismos vapores nauseabundos mueve la cabeza afirmativamente y con la boca abierta cuando se habla de brotes verdes: las ventas en el sector del lujo han aumentado.  Parece ser que la clase media tiene más agujeros en los cinturones y ha apretado tantos como los que se han aflojado los ricos para respirar un poco más a gusto y decir eso de: “Para pobres nosotros y no los de la working class”.

Ayer sindicatos (esos que defienden a los trabajadores) y patronal llegaron a un principio de acuerdo para la subida de salarios. Después de dos horas de reunión ambos coincidieron en un texto con mil palabras bonitas y un millón de cifras que muy pocos entienden.

Como si el PP ahora decidiera que las reformas importantes como la de la Justicia no debieran ser tratadas con los demás parlamentarios; los encargados de velar porque los sueldos de la población se adapten a sus necesidades han decidido tratar este tema sin contar con los asalariados. Total, con un 20% de paro tenían que dar las gracias por estar trabajando.

La subida de sueldos pactada en unos términos con menos números y palabras bonitas es una congelación e incluso disminución de salarios. Dicho en términos correctos: “subida moderada del 0,5% en 2013 y del 0,6% en 2014”. En tiempos de crisis la clase trabajadora tiene que poner por enésima vez su granito de arena.

La congelación o “subida moderada de salarios” es uno de los puntos más importantes del principio de acuerdo, pero hay otro que también ocupa los titulares. Los agentes sociales, esos cuya función es defender la sociedad y propiciar que todos podamos vivir en armonía bajo las mismas condiciones, han pactado que si el IPC (Índice de Precios de Consumo) sube menos de un 2% no habrá ajuste del sueldo al nuevo nivel de vida. Se será más pobre.

El IPC marca el precio de los productos más básicos, lo que todo el mundo necesita para mantener un nivel de vida. Si este índice aumenta y los sueldos disminuyen querrá decir que en España habrá más pobres y por lo tanto el consumo interno, uno de los antiguos motores de nuestra economía, seguirá disminuyendo. Sin embargo, como los sueldos son menores, las empresas serán más competitivas y en lo alto del sistema de clases sociales el dinero hará que se vuelva a batir el récord de ventas en el sector del lujo.

La reunión, que ha sido celebrada como un éxito por las dos partes, también, ha derivado a que la patronal incluya, ante la propuesta de los sindicatos, que los empresarios reinvertirán los beneficios. En este punto las cifras son menos claras y los valores menos explícitos, aunque es la parte con más palabras bonitas.

El próximo 30 de enero Mariano Rajoy en la Cumbre Europea podrá presumir del compromiso de los  españoles contra la crisis argumentando este principio de acuerdo. Hemos admitido que seremos más pobres, habrá más trabajos precarios y el año que viene mientras unos no pueden comer porque el cinturón les aprieta el estómago, el sector del lujo triplicará sus ventas. Un nuevo brote verde en una crisis que parece no acabar.  
  

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