28 de febrero de 2012

A DIOS PROTESTANDO Y CON EL MAZO DANDO

No hay nada que me encabrite más que un ataque contra la educación. Recortes en la misma, represalias hacia manifestantes y demás barbaridades son una fuente de disgustos a quien confía en la educación como única forma de, más tarde o más temprano, salir exitosamente de esta crisis que nos lleva al abismo.



Ya están bastante caldeados los ánimos con los sucesos de la semana pasada, por todos conocidos, en los que la policía puso fin a las protestas en contra de mencionados recortes. Redes sociales humeantes, tertulias y corrillos criticando esa circunstancia, blogs de opinión relatándolo y una sola voz: No pueden recortar en educación. Y quién lo dice, se preguntará el lector.

Pues parte de ellos son alumnos quizá no modélicos, pero que acuden a diario a las aulas, estudian, trabajan y se esfuerzan para ser mujeres y hombres de provecho. Por contra, ¡Oh casualidad!, parte de los que salen a la calle son aquellos que se piran horas de clase, no dan un palo al agua o suspenden más asignaturas que dedos de la mano tengo. 

El grito es unánime en defensa de la eduación, y es una magnífica noticia saber que la juventud parece que percibe la necesidad vital que necesitan de la misma para poder formarse como personas.

Aprovechemos el tirón de la educación que hay a día de hoy. #Vivalaeducación. Toda la sociedad juvenil se posiciona en contra de los recortes, qué maravilla. Tralalí, tralalá, todos a estudiar. 




Claro, sí, es que la educación tiene esa contrapartida. Implica leer, estudiar, hacer deberes, atender, preguntarse cosas a uno mismo, reflexionar, pensar, dialogar y una ristra inacabable de verbos. Por los principios que la juventud esgrime en defensa de su futura formación queda claro que están dispuestos a esforzarse.

Pero quizá nadie les haya mostrado dichos verbos con anterioridad y ahora que los ven se echen atrás. El Tuenti, la cama, el Twitter, la Play y el alcohol tiran demasiado como para que un porcentaje cuasiabsoluto de la juventud cambie su manera de pensar y decida actuar. Dar lo mejor de ellos mismos en defensa de la óptima educación que desean percibir.

30% de abandono escolar el pasado año, un nivel a la cola de Europa en cuanto a educación. Y eso no es por completo culpa de los imprecisos planes escolares, pues el alumno es quien determina el éxito educativo.

Subámonos al burro de la educación, que no se debe recortar en ella, y menos con lo poco de sí que da la juventud patria. Enhorabuena, pero la mejor manera de reivindicarlo es demostrar que a ti, alumno o alumna modelo, se te cortan las alas hacia el éxito cuando los señores de traje usan la tijerita en la educación.

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