26 de febrero de 2012

EL GOYA AL MEJOR DISCURSO

Otro año los Goya nos han vuelto a demostrar que una gala que en principio solo reparte premios puede ser mucho más. Puede ser un show. Y el público se lo ha vuelto a agradecer con 4 millones de espectadores. Lo más destacable ha sido la decente actuación de Eva Hache y el monólogo de Santiago Segura. Hache, que nunca ha llegado al nivel de los mejores cómicos del país, su nombramiento como presentadora de la gala fue criticado por algunos sectores. Las comparaciones con Buenafuente son odiosas. Y lo mejor para muchos fue sin duda el monólogo de Santiago Segura. Con él se ganó al jurado, porque al público ya lo tenía conquistado con Torrente 4.


Fuera de este espectáculo en el que se han convertido los Goya cabe mencionar el discurso de Kike Maíllo, Goya al director novel. No fue tan gracioso como el de Segura, ni tan bien organizado como el de Eva Hache, pero en tres minutos demostró que pese a su juventud no solo sabe de cine. Ya quisieran muchos políticos de este país la dialéctica de este barcelo-cordobés de 36 años. Enhorabuena.

Ahora, al monólogo de Santiago Segura quería llegar yo. El actor/director de Torrente llenó una noche en la que hubo sonrisas pero no carcajadas. Para esto último estaba él. Y qué carcajadas provocó en un patio de butacas que no entendió la ironía escondida tras sus palabras.  Él lo ha demostrado en otras ocasiones: Santiago Segura está herido porque el jurado no ha nominado a ningún premio a su película, la más taquillera de 2011. Y con diferencia. Cierto es que Torrente 4 podría haber estado nominada por sus efectos especiales –recordemos que es la primera película española en 3D- pero él debería saber que cuando se aspira a un humor burdo y sencillo se renuncia a ciertos galardones. No es ser elitista, es que él ya ha tenido su premio: 19,6 millones de € recaudados. Sabe que ha triunfado así que no debería exigir lo que no le corresponde. Y menos disfrazando la crítica con inocentes bromas.

Sin embargo, el Goya al mejor discurso va para el ministro de Cultura José Ignacio Wert por cualquiera de sus declaraciones. Y es que el que parecía el gran fichaje de Rajoy en los nombramientos, cada vez que habla, nos regala una perla. Si su intención es obtener el máximo para la cultura y educación –dos temas que me parecen tan consecuentes, bien ha hecho Rajoy al juntarlos en una cartera- no sé como antepone la economía al cine, a la música.

Me refiero a sus declaraciones en El Mundo donde reconocía que el cine español necesita financiación pública y privada. Es decir, hacer más ‘Torrentes’. Si no se apoya la cultura desde el Estado dime tú que mecenas va a pagar por crear una película o una canción. Podemos acabar con las subvenciones pero pronto solo nos quedarán películas como Torrente o canciones de John Cobra para comprar en la tienda. Lo que vende no tiene porque ser bueno, al igual que lo que no vende no tiene porque ser bueno. Centrémonos y no nos volvamos resultadistas pues de lo contrario el futuro de nuestra cultura, o lo que es lo mismo, la educación de nuestros hijos, estará en grave peligro.

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