23 de febrero de 2012

UN PETARDO MOJADO

Mariano Rajoy sabe, como bien ha hecho notar, que se va a enfrentar a una huelga general en España. También sabe que los sindicatos no cuentan actualmente con el apoyo de otras épocas y que una apuesta por esta medida puede volverse contra ellos y repercutir en su acomodada y antigua dirección (Cándido Méndez lleva 18 años en el cargo y Fernández Toxo, 4).
No es un buen momento para la huelga general, la última que se convocó tuvo un seguimiento pésimo y los trabajadores tienen miedo, con 5 millones de parados y un despido casi gratuito, cualquiera sale a la calle arriesgando su puesto. Las posibilidades de que una huelga general triunfe y haga dar un paso atrás al gobierno son remotas. La propia izquierda española se ha preocupado de regar bien el petardo y mojar la pólvora para que no explote.

Mariano Rajoy no ignora que el petardo tiene la pólvora mojada e intenta aprovecharlo. Sin embargo, sin sindicatos y sin un motivo tan concreto como las medidas que ahora mismo se están tomando surgió el 15 M, un movimiento constructivo y crítico con el sistema, que hoy pasa por ser un reflejo deformado de la protesta original que causó sensación en todo el mundo.

No obstante, las manifestaciones de este domingo, aunque no hayan supuesto la demostración de fuerza que querían los sindicalistas, han demostrado algo. La gente está cansada y tiene ganas de gritarlo en la calle. Pensar que todos los que fueron a estos actos eran sindicalistas es un error, ya que en muchas de las protestas se podía oír en conversaciones privadas el: “Vengo porque hay que quejarse (de la Reforma), no porque apoye a los sindicatos”. La gente está descontenta y las medidas poco a poco van secando la pólvora de un petardo que busca una chispa para encenderse.

Lunes veinte de febrero unos estudiantes se encierran en un instituto para protestar porque no hay dinero para la calefacción por culpa de los recortes. La policía desaloja a los jóvenes. Los hechos no tenían por qué tener ninguna repercusión, si semanas atrás no hubiera habido problemas al poner fin a otra protesta. Sin embargo, llamar problemas a los hechos del lunes es un eufemismo.

No fue  lo mismo que hicieron los mossos en Acampada Barcelona el pasado mes de mayo, pero sí una atrocidad. ¿Qué pasó? Pues lo que suele pasar cuando un policía armado se enfrenta a chavales, muchos de ellos menores de edad, sin pistolas de bolas y porras. Aún no ha habido una sanción que apague el mechero que se acerca un poco más, cada día que mata el calendario, a un petardo húmedo pero que se seca a ritmos agigantados.

Por último, no hay que olvidar a la Marea Verde, los profesores que se manifiestan en contra de los recortes en educación. El descontento crece y una situación que no pueda ser considerada como muy estable en España, es un mal indicio para los mercados. Mañana Rajoy se reúne con Merkel para analizar las medidas necesarias para salir de la crisis. Al igual que ya explicó antes la reforma laboral en Europa que en España, Rajoy mañana explicará (y Merkel indicará) el siguiente paso a tomar, primero la UE y después nosotros.

Seguramente se anunciarán “medidas necesarias, pero impopulares”. Necesarias, porque al no poder devaluar la moneda, hay que devaluar al habitante. Impopulares, porque la política es la política e impopular es el término más correcto para decir que se está insultando a la población.

Ayer desde hace mucho tiempo, oí cantar en una manifestación: “Lo llaman democracia y no lo es”. Puede que sea Carnaval, la primavera se acerque y algún nostálgico recuerde el 15M. Sin embargo, el futuro inmediato se vuelve cada vez más incierto: ¿Nos veremos en la disyuntiva griega de elegir la daga con la que hacernos el harakiri? ¿Está la pólvora todavía mojada? ¿Recuperarán los sindicatos su esencia? ¿Cuál será la chispa que encenderá la mecha? ¿Cuántos derechos nos pueden quitar sin que nos quejemos? ¿Explotará el petardo? ¿Está el trabajador europeo obligado a precarizar su trabajo para volver a resultar atractivo a las fábricas que ven en el Tercer Mundo su paraíso? ¿Hay otra alternativa? ¿Si explota el petardo, será un petardo o la mascletá?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy bueno¡¡¡¡¡

Anónimo dijo...

Volvamos a nuestra castiza peseta, devaluación, y fin de los problemas!!!

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