27 de marzo de 2012

5 MILLONES Y UN PARADO

La Reforma Laboral de reciente implantación no ha gustado en ningún escalafón de la verdadera clase trabajadora de España. Los empleados se ven aún más sometidos a las decisiones del empresario, para el que son meros títeres. Sus libertades quedan restringidas, aumentan las horas extra sin remuneración, el despido se hace mucho más sencillo y las condiciones laborales quedan por debajo de lo recomendado.



Y a la calle. Las protestas no se han hecho esperar y para el próximo día 29 de abril, jueves, los sindicatos del trabajador han llamado a la población a una dura Huelga General. Comisiones Obreras y UGT se han estrechado la mano de unánime acuerdo y han estimado que es la decisión propicia para mejorar la Reforma Laboral que Rajoy y sus secuaces han puesto en escena. Han demostrado una unión que desde hace mucho no se veía.

Por consiguiente, el próximo jueves el país se detiene, las factorías paran, se paraliza el transporte, el trabajador no acude a su puesto de trabajo y conlleva millones de euros en pérdidas para el Estado, entonces habrá de pensar si hacer caso a las reivindicaciones sindicales. La Huega General está para impedir esa Reforma Laboral que proyecta nubes sobre el empleado español.

Para evitar que algún voluntarioso español se salte esa huelga y acuda a su lugar de trabajo, se pondrá en marcha un complejo sistema de piquetes en polígonos industriales, vías de comunicación e incluso se ubicarán cerca de las grandes empresas para impedir, por todos los medios, que desarrollen su actividad económica.



Los sindicatos están para salvaguardar los derechos de los trabajadores, y al ver semejante afrenta llamada reforma, han saltado en defensa de sus protegidos y han llamado a la huelga. En España hay 5 millones de parados y gran cantidad de ciudadanos que pasan cada mes haciendo malabares para no caer en los temidos números rojos y sus terribles consecuencias.

En un país con gran cantidad de microempresas, destacando el sector servicios o la oferta de productos de primera encesidad, son muchas las personas que dependen de su negocio para salvar el mes, y no pueden permitirse cerrar un día, pues desestabiliza por completo el balance económico de su compañía autónoma.



Por eso, saltan las barricadas, esquivan los ardientes contenedores y deciden abrir su bar, su frutería, para conseguir unos ingresos imprescindibles, aunque para ello tengan que tragarse sus principios como trabajadores.

Y ahí intervienen los piquetes y las organizaciones que impiden que se desarrolle actividad económica, alegando que la unión hace la fuerza. Mientras tanto, el autónomo dirá que de poco le sirve estar unido si acaba el mes con pérdidas.



Quizá sea precisa más condescendencia hacia los microempresarios que se hallan oprimidos por hipotecas, préstamos, deudas o intereses y decidan abrir el día 29, pese a que en épocas de bonanza hubieran acudido sin dudar a las manifestaciones. Los sindicatos han de saber que su agresiva política de obligatoria asistencia a la huelga puede afectar al desarrollo de muchos españoles en su negocio.

Y a la postre, suponer más paro o situaciones sensiblemente peores para estos trabajadores, pues en las microempresas trabaja un muy importante número de españoles, de trabajadores. Si en verdad los sindicatos abogan por el trabajador, que no den lugar a cierre de negocios o pérdidas para el autónomo, ajeno a los grandes empresarios y su maligna política económica.

UGT, CCOO, el futuro empieza el jueves. Y ese jueves puede provocar que para otros españoles no haya futuro.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si la huelga no es la forma de protestar contra la reforma cuál es ¿trabajar con la cabeza gacha rezando para que algún día las condiciones empeoren (porque mejorar no van a mejorar por la simple ley de la oferta, vale hasta que tú estés dispuesto a continuar)?
Si no te quejas cuando te quitan tus derechos, ¿cuándo protestarás? ¿cuándo no los puedas recuperar?
La mayoría de autónomos con un empleado o dos a lo máximo habrá pactado con ellos lo que hacer para no quebrar, poruqen a nadie le interesa que el negocio quiebre. El problema está en ese que quiere ir en contra de la voluntad de sus trabajadores y les obliga a ir a trabajr bajo amenaza de despido.
IR A LA HUELGA NO SIGNIFICA QUE EL OBRERO QUIERA HUNDIR EL PAÍS Y AL PEQUEÑO EMPRESARIO, SINO QUE EL OBRERO QUIERE UNAS CONDICIONES DE VIDA ACORDES AL TRABAJO QUE DESARROLLA.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo cotigo anónimo

Autor dijo...

Fijaos anónimos que yo creo que no habéis captado plenamente la esencia de la entrada. Seguramente no me haya explciado bien. No creo que quepa duda de que es NECESARIA, es la medida más adecuada para poner de aviso a la clase gobernante de que estamso dispuestos a cambiar las cosas.

Ah, pero aquí subyace un problema. El trabajador es libre, no debe ser oprimido por el empresario, como bien decís. Por eso es libre para decidir si acudir a su puesto de trabajo (Siempre que esté en su mano). Así lo veo yo.

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