30 de marzo de 2012

RODEADO DE BORRACHOS QUE GRITAN EN UN BAR

“@anapastor_tve hoy no trabajas zorra?” Así decía un tweet ayer, día de la huelga general, escrito por un tipo que además no tuvo ningún reparo en esconder su identidad, el lugar donde trabajaba, etc.



La gente con presencia pública como Ana Pastor, presentadora de los desayunos de TVE, con miles de seguidores en twitter, normalmente hacen caso omiso a este perfil de nuevo fanático que ha irrumpido en la red. Estos valientes insultadores se dedican a proferir todo tipo de injurias, amparados en la lejanía física que da la red y la imposibilidad de que el interpelado responda a la afrenta cara a cara. Actitud que demuestra su pedigree.

Como iba diciendo, la sabia ignorancia que demuestran los insultados, a fin de no dar pábulo al idiota que intenta ofender, normalmente lleva a que los agravios  vertidos crezcan y vayan dilatando su nivel. Acaban por creer que tienen un salvoconducto que permite faltar a quien sea y como sea. Este socio del que hablaba no era la primera vez que se dedicaba a esta noble práctica de faltar al respeto gratuitamente. Pero como dice el dicho popular “Todo tiene un precio” y a éste no le han salido de balde sus veleidades.



Ana Pastor se hizo eco de los insultos que le estaban profiriendo, y la red comenzó a exigir responsabilidades a un irresponsable que además de faltón es tonto. Al poco rato, el tipo, que decía ser periodista, estaba pidiendo perdón a Ana Pastor, reconociendo su error y borrando todos sus tweets. Al parecer la broma le salió cara: su empresa se había enterado de sus jueguecitos on-line, y pensaba despedirle. El perdón llegó demasiado tarde, y con el olor mezquino de quien intenta salvar sus últimas migajas.

Esto es tan solo un ejemplo que podríamos poner. Caso más grave es lo sucedido hace poco en Inglaterra. Otro demente adscrito a Twitter se burlaba alegremente de Fabrice Muamba, futbolista del Bolton que se debatía entre la vida y la muerte tendido en el césped de un campo de fútbol tras sufrir un colapso que detuvo su corazón durante 78 minutos. Al anormal este la bromita de mal gusto también le ha salido cara: pena de cárcel dictada por un juez. También, en actitud muy honrosa, cuando otros twitteros empezaron a señalarle y pensó que podría tener problemas, empezó a borrar todo lo que había escrito. Felizmente Muamba hoy se encuentra notablemente mejor de salud y recuperándose.



Twitter es un fenómeno social indiscutible y en plena expansión, pero todavía es un lugar poco claro, con mucho por depurar. Si realmente se quiere convertir en un lugar de intercambio de ideas, opiniones, etc. Osease, en una red social de calidad, primero debe denunciar todas las actitudes reprobables como las que hemos citado. Pero realmente se produce un problema cuando esas mismas actitudes provienen de perfiles anónimos, falsos, o desconocidos. En este caso el nivel de los insultos es directamente proporcional a la cobardía de quien los escribe.



Uno de los triunfos de la red social twitter es el poner en contacto instantáneamente a gentes que no se conocen directamente, o sí, y tienen algo que aportar, y además todos los que estén interesados en esas personas puedan beneficiarse. No es de recibo, por ejemplo, que periodistas deportivos de referencia en Barcelona como Ramón Besa o Miguel Rico tengan que abandonar twitter cansados de linchamiento encapsulado en 140 caracteres, simplemente por animadversiones forofiles.

Por eso otro periodista deportivo de referencia, Santiago Segurola, entró y salió de Twitter despavorido. A los que le preguntaron por qué, les dijo que en Twitter se sentía como “rodeado de borrachos que gritan en un bar”.

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