30 de marzo de 2012

UN NO DE COLÓN A LA PLAZA MAYOR

Un hombre con gafas bohemias y pelo largo y rizado mira al suelo de la plaza Colón. Saca el móvil; parece que espera a alguien. Está solo y a la vez rodeado de gente con la que tiene al menos una cosa en común: su oposición a la reforma laboral. El hombre es profesor y espera a unos compañeros suyos. Inocente de él ha quedado con ellos para protestar “a las seis y media en Colón”. Está claro que no sabía lo que se avecinaba.

La manifestación del 29-M llena las calles de Valladolid con cerca de 45.000 personas. José Luis Cecilio

Porque a las 6 y media, Colón estaba repleta de manifestantes, que poco a poco arrancaban siguiendo los pasos de Agustín Prieto y Ángel González, líderes de UGT y CCOO de Castilla y León respectivamente. La cabeza de la manifestación se alargaba y recorría el paseo Recoletos a un buen ritmo para la cantidad de personas que había dentro y alrededor. La cola de la manifestación seguía en Colón. La cabeza tomó Miguel Íscar y llegó hasta un cordón policial de plaza España que orientaba el recorrido hacia Duque de la Victoria. La cola seguía en Colón. UGT y CCOO llegaban a Plaza Mayor tras atravesar la Calle Ferrari, y la cola seguía en Colón.

Se esperaba mucha gente, pero no tanta – el recorrido se quedó corto-; se esperaba mucho ciudadano descontento, pero no se esperaba tanto como lo que Valladolid vivió ayer. En un ambiente semifestivo acompañado por música de Ska-P la plaza Mayor de Valladolid se llenaba poco a poco de banderas sindicales, mayoritarias las de UGT y CCOO. Pero esa Plaza Mayor repleta era la punta de un iceberg que seguía llegando hasta Colón, donde a las 19.30 todavía había personas que no habían empezado a andar.

Fotos José Luis Cecilio
Y aquí entramos en la guerra de cifras de siempre: la delegación del gobierno indicaba anoche que 20.000 manifestantes habían acudido, pero Agustín Prieto a las ocho de la tarde decía que algunos medios señalaban la cifra de 70.000. El Norte abría su edición digital apostaba por más de 40.000 y la Cadena Ser hablaba de 60.000. Entre tanta gente había mayores, jóvenes, adultos y niños. La manifestación no entendía de edades.

Las cerca de 45.000 personas que se juntaron ayer en Valladolid encontraron motivos para concentrarse contra una reforma laboral que según dijeron los líderes sindicales castellano- leoneses era hija de “un gobierno prepotente” contra el que van a llevar “una larga lucha”. Agustín Prieto y Ángel González hablaron con este tono a la población vallisoletana. Desde los atentados del 11-M que no veía Pucela una manifestación tan masificada.

Pancarta durante la protesta. José Luis Cecilio

El discurso sobre un escenario de madera en la plaza Mayor llegó a su fin poco después de las 8, cuando todavía había personas que no habían llegado al final del recorrido y otras que no lo habían empezado. La Internacional fue la última música que se escuchó antes de la dispersión de los manifestantes, que la atendieron con el puño en alto. La noche estaba ya cerca de caer y la gente se marchó a casa para “no darles juego bebiendo cervezas en los negocios de los esquiroles que habían abierto” como pidió el líder de UGT Castilla y León, Agustín Prieto. La huelga general no paralizó Valladolid, pero los vallisoletanos consiguieron con la manifestación de ayer que si el Gobierno no les escucha, al menos que les oiga.

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