28 de abril de 2012

SI ARGENTINA TE DA PALOS, HAZTE UNA CABAÑA


A perro flaco todo son pulgas. Y en la actualidad España es un galgo hambriento y desnutrido, con decenas de parásitos que no dudan en morder la piel en busca de la tan ansiada sangre. Esas pulgas fuimos los españoles, reclamando vivir por encima de las posibilidades. Posteriormente fueron los bancos y los que manejan el dinero los que comenzaron a absorber la sangre patria, hasta el punto de que la madre de todas las garrapatas, Europa, ha afilado los colmillos y los ha clavado cruelmente en nuestras venas.



Pocos días han pasado desde el anuncio de que Argentina se haría con el control de YPF, muy vinculada a la española Repsol. Dicha advertencia fue ratificada, por poderosa mayoría, el pasado jueves, para indignación, berrinche y pataleta de los españoles, que vemos cómo una de las grandes fuentes de carburante puede perderse irremediablente.

Cristina Fernández de Kirchner, presidenta del país sudamericano, ha afirmado tajantemente que la decisión está tomada, por lo que más le vale no ir por España sin guardaespaldas, coche blindado y paraguas, que las macetas acechan.

El Gobierno patrio no ha tardado en tomar nota y acudir raudo a Mamá Europa, en busca de que ella sea la que le cante las cuarenta a los argentinos, y que estos cejen en su empeño de arrebatar el carburante.

De nuevo España peca de lo que siempre ha adolecido. Iniciativa. Cuentan los entendidos en materia que para salir de una crisis, que en España conlleva el 24,4% de paro, no basta con aplicar tijeretazos a diestro y siniestro. Si a una adecuada gestión de recursos económicos, en los que en verdad es inevitable recortar en ciertos aspectos, se le añade una adecuada inversión, la salida de la crisis es mucho más factible.



Argentina nos ha cerrado una puerta, pero existen dos soluciones. Embestirla a cabezazos hasta que esta ceda o aplicar la inteligencia o huir por la ventana. En una época histórica en la que el petróleo es el verdadero motor del mundo y es el factor que decide las políticas económicas de los países, cabe replantearse la excesiva dependencia a ese famoso combustible fósil.

Y los sustitutos los podemos ver a diario. No, no es el panadero ni el cartero. Se pueden ver, se pueden sentir. Están ahí, son el sol, el viento, los residuos orgánicos, las olas del mar. Son las llamadas energías renovables. No contaminan, respetan el medio ambiente, son limpias y conllevan beneficios, aunque es indudable la inversión necesaria.

Los precios del barril de crudo se disparan, las gasolineras marcan números históricos. ¿Qué más es necesario para darnos cuenta de que es el momento de actuar? En el supuesto de que se desarrollara una adecuada política de recursos renovables, se dejaría de lado la dependencia brutal existente hacia los países exportadores del caro petróleo.



No solo sería eso, sino que España se convertiría en exportador de energías limpias, con el resultado económico que ello conlleva para la economía, por no hablar de los beneficios medioambientales. Pero ese beneficio no va a aparecer de la noche a la mañana, es necesarioa una inversión.

Mientras los precios del petróleo y del gas sigan siendo marcados por los grandes propietarios de los mismos, solamente seremos títeres en sus manos. Inversión equivale a independencia. Independencia supone resultados positivos.

Pero quizá sea mucho pedir. Desgraciadamente, es preferible llorar a Europa a ver si ella nos saca del atolladero.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Rajoy podía sacar el patriotismo para decirle a Europa que deje de intervenirnos, y no para defender a una empresa privada que declara todo en paraísos fiscales.

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