15 de abril de 2012

SUELDOS DE INFARTO, MALDITA LA HORA

Tener que acudir al médico siempre es motivo de preocupación y no es nada grato. Pero mucho menos lo es cuándo uno tiene que abrir la cartera y desembolsar una cantidad con varios ceros a la derecha y continuar la medicación en casa, ayudando a sostener el estado de bienestar. Uno de los grandes logros de sociedad española es su sanidad pública y de calidad, que siempre hemos mostrado como nuestro gran baluarte internacional. Hoy, ese modelo de sanidad peligra, y peligra por dos razones muy simples. Una es que nuestro ejecutivo anda “con la mosca detrás de la oreja” obsesionados con instaurar un sistema de copago sanitario con el fin de recaudar dinero y evitar que los pobres enfermos se aprovechen del sistema sanitario. Y la segunda razón, la más drástica, es que el Estado recortará, nada más y nada menos que 7.000 millones de euros. Mala época esta para ponerse malo, asique si usted sufre del corazón, no le recomiendo que siga leyendo y se informe de los sueldos de infarto de nuestros políticos.



El panorama ha cambiado, antes no nos importaba darnos un capricho y gastarnos 150 euros en una cena o echar de esa gasolina que llaman “plus”, pero ahora no, ahora miramos con lupa cada céntimo y repasamos una y otra vez la lista de la compra sumando detenidamente cada producto y comprobando que el importe de la devolución sea el exacto. Yo por mis céntimos ma-to, diría alguna.

Es tal la preocupación que nos ha dado por mirar e investigar lo intocable: el sueldo de nuestras instituciones y representantes nacionales como la Corona y el Parlamento.

Hace no mucho tiempo salía a la luz el sueldo de nuestro monarca y sus parientes. Los “juancarlistas” se quedaron de piedra al descubrir que su rey no era “mileurista”, ni mucho menos. El Estado destina 8,4 millones de euros a la Corona. La inmensa mayoría de ese dinero se destina al mantenimiento de la institución, es decir, al personal. Pero el rey no desperdicia la ocasión de asignarse un buen pellizco y recibe 300.000 euros anuales, no sabemos si en ellos se incluye los valiosísimos colmillos de marfil que tanto le gusta cazar. Además, el príncipe no se queda atrás con sus 175.000 euros al año.



Dejando a un lado la pulcra e indiscutible Casa Real, fijaremos la vista en el Parlamento y nuestros representantes políticos. No sé qué obsesión tiene la gente con los sueldos de los políticos, pobres, si algunos se tienen que hasta pluriemplear. Algunos les costaba vivir con el sueldo de Ministro, que una vez que lo dejaron siguen percibiendo el 80% de su anterior sueldo, por si acaso no encuentran uno nuevo. Pero claro, encontrar trabajo nunca ha sido problema de un exministro o expresidente, ni nunca lo será. Sino que le pregunten a los dos expresidentes del gobierno José María AAznar y Felipe González, que una vez aparcada su carrera política y beneficiándose de su anterior cargo, han aceptado sendos contratos multimillonarios en empresas de primer orden internacional (ENDESA y Gas Natural), que sumados a su sueldo de expresidentes de gobierno, 70.000 euros al año, convierten su salario anual en una cifra prohibitiva. Y luego el señor González se las dará de socialista diciendo que son inaceptables los recortes en educación y sanidad. Señor expresidente, ¡recórtese su sueldo! ¿qué necesidad tienen ustedes de recibir ese sueldo vitalicio, si con su fama y su nombre ya tienen la vida resuelta desde el mismo momento en que pisaron La Moncloa?




Poco más que añadir. This is Spain, Spain is different y siempre lo será. Mientras tanto, guárdense de ponerse malos y sigan contribuyendo al Estado o si no puede que un día vean a Rajoy en la cola del INEM al lado suyo.

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