22 de mayo de 2012

ANALFAWERTOS


Juan Navarro García.

Fotos de Juan Carlos Castro. 

Ya es tónica habitual que este blog hable de la importancia que tiene la Educación para el correcto funcionamiento de un país, y más si este se encuentra bajo una democracia.

 Manifestación de las 12 el 22 de Mayo, Huelga de la educación en Valladolid

Recortes por aquí, reducción de becas por allá, el pago de tasas y demás temitas que inquietan a la clase estudiante de España. En un momento convulso como lo es el actual han florecido las reivindicaciones y las manifestaciones en su defensa. Poco a poco los alumnos de todas las edades comienzan a ser conscientes de la importancia que tiene una adecuada Educación para el correcto funcionamiento de una sociedad futura. Sin ella, estamos perdidos.

Las nuevas medidas del Gobierno parecen condenar a la picota al sistema educativo previo, que con muchos ámbitos criticables, era aceptable pero susceptible de mejorar. Quién sabe qué ha movido al sector ministerial a desarrollar estas impopulares políticas, esperemos que la acuciante necesidad y no haya intereses ocultos.



Siempre he defendido que la Educación estaba en manos de los alumnos, he condenado el absentismo escolar y he criticado duramente a los que, con su dejada actitud, tiraban por el retrete los euros con los que el Estado español se esforzaba en intentar mejorar su edad educativa.

En este marco han aparecido las medidas de recorte para ahorrar un dinero indispensable para el futuro. Y este Gobierno ha hecho oídos sordos a los clamores que invitaban al recorte en la clase política. Ellos se han buscado con ataques a la Sanidad y la Educación, la repulsa social.


Varios expertos en materia coinciden que destinar dinero al sector educativo no es un gasto, es una inversión para que los jóvenes españoles levanten en el futuro el país que los ayudó a crecer. Pero esto es cada vez más difícil. No se apoya el empleo juvenil, el 60% de los jóvenes no pueden acceder a una vivienda y cada vez son más los que se escapan de la ratonera en busca de trabajo en Europa.

Esta será la tónica habitual en caso de que se siga construyendo la casa por el tejado. Los alumnos se hacinarán en clases de más de 30 pupitres o los docentes verán aumentado su número de horas. Esto sucederá en las etapas previas a la Universidad, ya que esta tampoco se libra.



Las becas, anteriormente comprendidas como una ayuda al que no podía acceder por sus recursos económicos a los estudios universitarios, se reducen en beneficio de aquel que tenga más capacidad económica. Pero, es aquí donde se ha de apreciar una decisión positiva del último plan del Gobierno. Los alumnos becados tendrán que alcanzar cierta nota para conseguir mantenerla. Aplaudo esta medida, ya que si el Estado dedica parte de sus esfuerzos en becas para los estudiantes, estos han de responder con esfuerzo.

Pese al último matiz, no cabe duda de la importancia que tiene reivindicar una Educación digna, accesible y eficiente para garantizar el futuro de este país. Por eso toca actuar, tanto dentro de las aulas como fuera de ellas. De nada sirve protestar a voz en grito si se acude a clase cuando se quiere y en caso de acudir a ellas uno se toca lo que no tiene que tocarse.



Y de no seguir con las protestas, es posible que en unos años nuestros esfuerzos en clase hayan sido en vano.

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