27 de mayo de 2012

CON "D" DE DICTADOR

Adríán Arias Marcos

Un pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla. Esto es así desde que el mundo es mundo y una vez más, los españoles somos la excepción y el modelo a no imitar. Franco no fue un dictador, y no hay nada más qué decir. Y es que la historia, como todo el mundo sabe, la escribe los vencedores y no los vencidos. Este argumento puede parecer un poco hipócrita, aunque no se me ocurre un mejor calificativo para la desfachatez de Diccionario Biográfico español, que ha costado 6,4 millones de euros públicos y que tilda de “general católico y valeroso” al dictador Francisco Franco. No solo se queda ahí, sino que en la entrada de Francisco Franco, que ocupa cinco páginas del volumen número 20, tan sólo dedica un párrafo a hablar de la Guerra Civil e incluye afirmaciones tan polémicas como: "Montó un régimen autoritario, pero no totalitario".



Ya decía un proverbio árabe: “los culpables cambiarán cuando los leones escriban las historias de cacerías” pero en este país no maduramos y dejamos que personajes como Luís Suárez, ex alto cargo de la administración del dictador y miembro de la Fundación Francisco Franco, escriban la historia de de nuestro país. Hablando en plata, es como si dejamos a un nazi escribir la historia del Tercer Reich. Aunque está claro que esto solo puede pasar aquí.



El 26 de mayo de 2011 se publican los primeros tomos del Diccionario biográfico español. Algunas de estas biografías son cuestionadas y el 12 de julio del mismo año, el Congreso ordena congelar las subvenciones e insta a revisarlo. Para realizar esa revisión se recurre a una comisión de historiadores externos que proponen cambios en unas 500 entradas, entre ellas, lógicamente, a la de Francisco Franco. Ya en 2012, el Gobierno incluye una partida de casi 200.000 euros para el Diccionario en los Presupuestos Generales del Estado. Ahora, la Real Academia de la Historia se retracta una vez más y anuncia que el diccionario biográfico no será corregido ni ofrecerá versiones alternativas. Vamos, que ni dictadura, ni totalitarismo. “Ofrecer dos biografías de Franco es un disparate científico y profesional de una magnitud extraordinaria. Hasta nuestros alumnos saben que hay un conocimiento histórico establecido por encima de las ideologías” palabras de Carlos Forcadell, entonces presidente de la Asociación de Historia Contemporánea.



Quizá en unos años, cuando nuestros nietos estudien en el colegio quién fue Francisco Franco, les enseñen que fue un noble general católico valeroso, que participó en un golpe de Estado contra un Gobierno caótico con el único fin de restaurar la monarquía democrática, como lo describe el Diccionario, y sientan tal fascinación que lo llamarán el Gandhi español , o el Martin Luther King de Ferrol. Viejos dictadores nunca mueren.

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