17 de mayo de 2012

CUATRO DÍAS DE MOVIMIENTO


Texto: Lucía García Carretero
Fotos: Lucía García Carretero y Clara Isabel Bozal

De sol a sol y de luna a luna. Una percepción espacio tiempo perdida entre la multitud y el calor sofocante que dibuja en la piel las marcas de la desobediencia civil y el agotamiento. Porque, mal que nos pese a muchos, vale más una imagen que mil palabras. Más aún si se trata de palabras enmudecidas por medios de comunicación de masas, con periodistas que narran desde una azotea lo que ocurre abajo, sin contacto, sin movimiento. Otros, sin medios de masas y ni siquiera medios, decidimos fundirnos entre la marea humana para tratar de objetivizar algo de lo que formamos parte.

Cuatro días de movimiento continuo, sin más voz que la que proporciona un cuaderno de notas y una cámara de fotos. El 15M real que nadie cuenta y del que todos deberíamos aprender. El humano, el apartidista y victorioso que pone la piel de gallina entre cánticos y sollozos.

Asamblea economía. Sol.

La Asamblea de Economía se celebraba junto a la ballena de Sol, protegida del calor con papeles de colores donde entre el grito “stop torrentismo”  y “culpabl€$” acompañaba a una tabla con los sueldos europeos. Entre quejas y desesperación, entre micrófonos y manos levantadas que defendían el anticapitalismo y una organización en cooperativas, se podía observar como pasaban de mano en mano agua más o menos fría, crema solar y paraguas a modo de sombrilla. Porque lo mejor es predicar con el ejemplo, todo es de todos más aún cuando el monopolio de víveres roza, además de la calidad humana, el peligro de insolación.



Alrededor de la verja que protege la estatua ecuestre de Carlos III forrada con la evolución del 15M mes a mes, se repartían el espacio el punto de información siempre con gente, ILPS y la lucha contra la ocupación de Palestina.

Los Mayores del 15M, con un portavoz que atesoraba su vitalidad como no podía hacerlo con su pensión a pesar de sobre pasar los 70, recogían firmas para una Iniciativa Legislativa Popular, de carácter estatal “para evitar los recortes en sus pensiones y así poder ayudar a sus hijos con sus nietos”. El 15, en otro flanco de la estatua, la segunda recogida de firmas para una ILP, esta vez, centrada en la dación en pago hipotecaría y contra los desahucios.



Plazas colindantes con las perro flautas, mejor perra flauta que perra policía. De Educación, de Sanidad, la de las Jóvenes y la de las Mayores. Con las Transmaricabollos que defienden, como si no tuviera que estar ya implícito en nuestra sociedad, que cualquier persona tiene derecho a querer y que la quieran más allá de su condición sexual. Todo, como veis, de género femenino. Porque el 15M no lo forman hombres y mujeres, sino, simplemente la grandeza y dignidad de las personas.



Y las que más gustan, las innovadoras y transgresoras Zorras Mutantes: colectivo originario de una mutación de perro flautas que reniegan de las políticas buenistas y políticamente correctas, que quieren desmontar los meta programas conceptuales y corporales en los que se asienta el sistema y que quieren inventar nuevas formas de realidad, de cuerpo, de pensamiento, de política, de afectos, de estar en relación más allá del individuo y la colectividad.

Una Zorra Mutante.

Entre asamblea y asamblea el tiempo pasa. Último día con cacerolada a las seis y media. Donde señoras argentinas miran con una mezcla de asombro, temor y valentía como sus colonizadores sufren lo que su país un día sufrió. Cuarenta y cinco intensos minutos de cacharreo. Última asamblea general. Cuatro días de reclamo pacífico, salvo incidentes aislados  –que en todos los sitios hay un tonto y una fuente– y casi, sin darte cuenta, el primer aniversario del despertar social está cerca de su dulce final. Sin cargas policiales ni altercados. De su final en la plaza. Porque todos los días el sol vuelve a salir. Para unos por el este y, para otros, para los que no aguantan más desde el centro de Madrid. Desde Sol y hasta la luna.

Cacerolada Sol.

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