16 de mayo de 2012

Y LA LIBERTAD VOLVIÓ A INTERRUMPIR EL DISCURSO

Texto: Juan Carlos Castro
Fotos: José Luis Cecilio. 

Las mismas palabras, la misma voz, el mismo pasillo entre un centenar de personas sentadas… “¡Y la Libertad!” como grito de guerra interrumpió el discurso, el mismo que 365 días antes había interrumpido en la misma plaza y ante, prácticamente,  las mismas caras. Se leía el manifiesto del 15-M, el reloj rozaba las diez de la noche y los aplausos, poco a poco cedían paso al grito silencioso que tanto caracteriza al movimiento que cumplía un año.



Fueron alrededor de 500 personas las que se reunieron para celebrar el cumpleaños del 15 M en Fuente Dorada pasadas las 8 de la tarde. Eran pocos los presentes cuando la pancarta que conduciría la manifestación se colocó, pero cuando la manifestación se puso en marcha tras unos cánticos iniciales como "Indignados, indignados indignados con la corrupción" ya había en la Plaza un número considerable de manifestantes que fue aumentando a lo largo de la Calle Ferrari. No obstante, el poder de convocatoria estuvo lejos de los 5000 indignados que se llegaron a reunir en Valladolid durante las protestas del año pasado tras la intervención de los mossos en la acampada de Barcelona.

Se volvió a pasar por el Ayuntamiento al grito de “qué no, qué no, qué no nos representan” y el “no nos mires únete” mientras, un grupo, disfrazados de tuna y payasos a la vez, cantaba canciones pegadizas. Esa fue una de las protestas que el 15 M dirigió al incidente que provocaron la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento cuando el pasado 12 de mayo  se celebró un concierto de la tuna en el mismo lugar donde se leyó el manifiesto de los indignados. Fue un momento de tensión, los altavoces de la tuna impedían que se pudiera oír el manifiesto, pero no hubo altercados. Posteriormente los indignados que no tararon en pedir explicaciones  se enteraron que la decisión fue tomada por el delegado del gobierno al que piden que dimita.



Enfadados por el incidente de la tuna y los recortes, tras una sentada enfrente del Banco Popular, en la Calle Santiago, y el abucheo a una de las sedes de Caja Madrid (Bankia), en Doctrinos, los manifestantes se dirigieron a la Delegación del Gobierno donde se explicó lo ocurrido con la tuna. “Esto no es contra la tuna, nosotros no estamos contra la tuna ni contra la gente que lleva mallas” empezó a quejarse un indignado. Luego, recordó la situación a los policías, que controlaron en todo momento la protesta, y los momentos de tensión que se vivieron el 12M. “¿Y ahora os quedan fuerzas para volver a Fuente Dorada gritando?” concluyó la protesta frente a la delegación. Las 500 personas presentes, entonces rodearon la Cúpula del Milenio dirección Fuente Dorada y empezaron a gritar: “Lo llaman democracia y no lo es”

Fue un regreso rápido, en Doctrinos el grueso de la gente se paró en varias ocasiones para bailar a algún espectador “Todos los indignados, tenemos un deseo, que es cambiar el mundo, con este meneo, meneo para  adelante, meneo para atrás…” . Pero exceptuando esas puntuales paradas, la manifestación transcurrió rápido cuando no corriendo por la Calle Santiago, hasta la Plaza Mayor donde expresando una reivindicación de la UGT se pidió la libertad para Laura. En la pasada huelga general Laura fue detenida en Barcelona por quemar papel frente a la sede de un banco, aún sigue bajo custodia policial, según los indignados.



El reloj se aproximaba a las diez de la noche cuando Fuente Dorada volvió a ser Fuente Dorada. Dos carteles se colgaron en la parada de autobús y la fuente fue rodeada por pancartas. La manifestación se dispersaba y en poco tiempo solo quedaban sentados en el suelo ordenadamente los cien indignados que un año después oyeron como el “¡Y la libertad!” volvía a interrumpir el mismo manifiesto que hace un año habían escuchado desde el mismo lugar en el que estaban sentados.

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