13 de junio de 2012

DÉMONOS LA MANO


Juan Navarro García

Nos han rescatado. Debates nominalistas aparte, Europa ha decidido que la solvencia española no da para más y que eran precisos fondos comunes para intentar reflotar la situación financiera de los bancos españoles.



Y eso a la sociedad no le ha gustado. De nuevo surgen voces clamando contra el Gobierno, argumentando que Rajoy ha vuelto a fracasar como líder del país. El gobierno del PP lleva desde noviembre como jefe de orquesta de España, y no se puede obviar que hay cosas que reprochar, a la cabeza de las cuales pueden citarse las gestiones en Educación y Sanidad.

Pero la situación económica no es culpa suya. En política no se puede culpar directamente de una desgracia a una formación de gobierno, sino que hay que utilizar la cabeza y retrotraerse a épocas anteriores. Un país no se va a pique por obra y gracia de un Gobierno que rige desde hace 7 meses. Sin ir más lejos, llevamos solo 37 años de democracia después de una Dictadura.



¿Qué son 37 años? Muy poco y a su vez mucho. En esos años se han sucedido presidentes, ministros y políticas. Todos con sus aspectos positivos y con sus intervenciones fallidas. Porque no existe un gobierno impecable, todos logran cumplir ciertos objetivos y todos fracasan en otros aspectos.

Pero en España no queremos darnos cuenta. Quizá esté muy próximo el recuerdo de rojos y fachas, solo dos calificaciones para los españoles. Porque aún estamos muy cerrados en banda. Nada se consigue cuando nos enrocamos en nuestras ideas, sin aceptar que pueden tener aspectos a mejorar.

El socialista que critica duramente al PP olvida que con un gobierno de un partido ''socialista español'' concedió privilegios a los bancos que, parcialmente, han provocado parte de los malos actuales. Y a su vez, el popular no recuerda que con el gobierno de Aznar la política exterior dependía de Bush y Blair, junto a la creación de la burbuja inmobiliaria.



Muchos males se pueden sacar de esta caja de Pandora, por lo que los unos reprocharán a los otros ciertas cosas, mientras que los otros afirmarán que los unos son los culpables.

Estamos cada vez más cerca del abismo, de hundirnos sin fecha de retorno. De seguir así, nuestra caída será acompañada de voces diciendo ''La culpa es de los tuyos''. De poco sirve seguir acusando a los del otro lado.

Dejemos de lado rencillas y démonos la mano para seguir adelante, y poco a poco lo conseguiremos. Fuera banderas con puños y rosas o gaviotas blancas, y más unión, que nuestro país no se va a levantar mientras llamamos al vecino "Rojo, la culpa es de los socialistas'' ni ''Esto nos pasa por gobiernos del PP''.

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