8 de junio de 2012

MIRAI MARUXINA, MIRAI COMO VENGO

Juan Carlos Castro

“Santa Barbara Bendita tranlaralará, tranlará / Patrona de los mineiros, mirai maruxina, mirai cómo vengo”. La minería está en crisis, pero eso no es una noticia, ya que lleva los últimos veinte años así. El minero que ayer sacaba carbón en nuestras minas y que protagonizó algunas de las más importantes manifestaciones obreras de nuestro país para mejorar sus condiciones laborales, hoy lucha porque no se retiren unas subvenciones que mantienen vivas las minas en Europa. Los encierros en minas de 2010  no fueron más que una lucha en algunas de las regiones porque se prolongaran las ayudas a un trabajo obsoleto. El régimen esclavista de los mineros del tercer mundo es mucho más rentable para las empresas que aún utilizan carbón.




 “Traigo la camisa roja/ Traigo la camisa roja/ De sangre de un compañero, mirai maruxina, mirai cómo vengo”.  La dureza del trabajo en la mina ha disminuido, pero aún así sigue siendo un oficio con un alto riesgo de accidentes y que resta tiempo de vida. Un año trabajado en la mina, equivale a dos en otro oficio. Así lo refleja, también, el sueldo de los mineros. Sin embargo, la disminución de las subvenciones y el alto índice de paro en el país han hecho que los últimos contratos no reconozcan los riesgos. Un contrato de albañil, en algunos casos, es lo que se necesita para meterse en un pozo a escarbar carbón. Al menos se pagan; no sería la primera vez que un empresario, pese a tener importantes pozos, se declarara en bancarrota y exigiera al gobierno subvenciones para cubrir las últimas seis mensualidades que adeuda.



“En el Pozu María Luisa, en el Pozu María Luisa/ Dieciséis mineiros muertos, mirai maruxina, mirai como vengo”. Los catastróficos accidentes de mina se quedan cortos con la retirada de subvenciones que se prevé. Ahora ha sido el Estado, pero mañana será la UE. La minería se considera una actividad estratégica, pero no rentable. Durante años se han concedido ayudas a las cuencas mineras para que diversificaran sus actividades, pero como todas las subvenciones en España, en la mayor parte del dinero se ha perdido. Empresas que empiezan a montar la infraestructura y cuando reciben la ayuda se marchan, y ayuntamientos que promocionan actividades que no dinamizan la economía se llevan la palma.

“El alma tengo partía, el alma tengo partía/ Nun será el último duelu, mirai maruxina, mirai cómo vengo”. Sin esperanzas reales de que la situación mejore, miles de mineros se han echado a las calles. El fin de la minería significa el final de lo que en los 80 fueron prósperas zonas rurales: El Bierzo, La Robla, Guardo, Langreo… Son muchos los que se irán a la calle con el recorte en las subvenciones, pero a la vez se irán con ellos todos los pequeños negocios del sector servicios de las cuencas. No ha habido un interés real en dinamizar estas zonas y ahora en plena crisis se pretende poner en la calle a miles de personas asentadas en una zona dónde ya no habrá trabajo. Personas, a su vez, que desde el inicio del movimiento obrero han luchado por los derechos sociales que ahora les quitan como si solo fueran perros y sus quejas simples ladridos que con golpes de los antidisturbios se pudieran calmar.



 “Unos dicen que ye en Dios, unos dicen que ye en Dios/ Otros dicen non lo creo, mirai maruxina mirai cómo vengo”. Se necesita un milagro para rescatar las cuencas mineras y desde luego este no es el recorte de las subvenciones en un momento como el actual. Las minas son la forma de vivir de muchas familias y si están condenadas a desaparecer, dado que en África se puede esclavizar a negros que trabajan por cuatro perras y la ética en las empresas es algo más que banal, al menos está desaparición no puede condenar a unas regiones dejadas de la mano de Dios y de subvenciones que se han repartido como lanzan caramelos los padrinos en los bautizos.

“Santa Barbara Bendita tranlaralará, tranlará / Patrona de los mineiros, mirai maruxina, mirai cómo vengo”. Las manifestaciones mineras vuelven a ser un ejemplo de esta España en la que todos se quejan y nadie escucha. Los “es necesario” vuelven a triunfar sobre el bienestar de los ciudadanos, pero esta a vez a diferencia que en otros sectores, los afectados se han quejado y solo una semana después nos hemos dado cuenta de lo que pasa. Lo que lleva pasando desde hace veinte años: Subvenciones, corrupción, explotación en países del tercer mundo, estafas, burbujas que no explotaron a tiempo y empresas que se benefician con el sudor no rentable de los mineros. Una situación crítica que si no ha reventado antes ha sido porque Santa Bárbara, cruel ironía, no tenía aún pólvora suficiente.

1 comentarios:

siespaisparajovenes dijo...

Anima ver como compañeros de la facultad se hacen eco de la situación en la que se encuentra la minería ante los oídos sordos que los medios nacionales están haciendo.
Muchos somos los que vivimos directa o indirectamente de la mina, y si las cierran, aparte de todas las familias que se irán a la calle, nuestros pueblos están condenados a desaparecer tarde o temprano.

¡Ánimo con el blog y un saludo de una novata periodistilla!

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