30 de septiembre de 2012

EL CONTRATO SOCIAL


Juan Carlos Castro Simón. 

La Sociedad se basa en un firme contrato social, o eso decía hace mucho, mucho tiempo un señor llamado Jean-Jacques y conocido por su apellido, Rousseau. Un ejemplo de este contrato social se podría ver muy bien en el Feudalismo, la sociedad cede sus derechos al Castillo a cambio de protección.

La Edad Media queda muy lejos de nuestros tiempos, pero el contrato social sigue vigente, porque lo estuvo antes de que Rousseau estuviera en la imaginación de sus padres e incluso sus padres en la de cualquier ser o ente terrenal. Así que podemos fijarnos en algo más actual, nuestro contrato social.



Nuestro actual contrato social es el que dio como fruto la Constitución de 1978. Por él en los llamados Pactos de Moncloa se aceptaron nuevos principios en los que basar el nuevo orden. El rey una figura crucial en este proceso (Transición) fue aceptado como tal, muestra de ello el gobierno de la República en el exilio se disolvió una vez fue aprobada la Constitución.

“Porque la cuestión ahora no es entre monarquía o república, sino entre democracia y dictadura”, así contesto Carrillo, histórico líder de la oposición franquista, a una pregunta de un periodista sobre por qué firmaba a favor de que hubiera una monarquía si él era republicano. España como sociedad de diversas ideologías apoyó mayoritariamente esta opinión, ¿se apoyaría ahora una respuesta como esa ante una pregunta entre monarquía y república?

“Rey Castigado busca redención para España y su Monarquía” (Chastened King seeks redemption, for Spain and his Monarchy)  con ese titular abría The New York Times su sección de internacional el día 28. Juan Carlos I ha visitado esta semana las instalaciones del mítico periódico y en una información de dos páginas el periódico publicó su versión sobre la estabilidad de la Monarquía en España.



Crisis económica que nos empuja a hacer unos recortes que jamás serán comparable a los del 7% que se han impuesto tanto el rey como su heredero. Amasamiento de una de las mayores fortunas de España con la democracia (8,7 millones de euros). Uno de los yernos del rey se ve implicado en una trama de corrupción que roba fondos públicos a través de una sociedad sin ánimo de lucro. En un periodo en el que el Gobierno vislumbra la petición del Rescate, úsese el término que más convenga, un accidente provoca que la sociedad se entere que aquel que instauró la democracia está cazando elefantes en Bostwana. La tolerancia de los medios con los escándalos de la Casa Real en muchos casos se ha venido a pique. ¿Sigue vigente el contrato social?

“La monarquía continuará tanto como la gente quiera monarquía” dijo el rey a la redacción del mismo medio. El papel de Juan Carlos I en la Transición y, sobre todo, en el 23-F sigue aún muy presente en la memoria de España. El mismo Carrillo republicano que aceptó la monarquía se definió más de una vez como “juancarlista” término que define a un porcentaje, me atrevería a decir importante, de la población. ¿Qué pasará con el futuro rey?



La Monarquía en España se instauró a finales de 1975 cuando con la muerte de Franco entró en la UCI con pronóstico “más que complicado” la esperpéntica Democracia Orgánica. España llevaba 45 años sin un rey, el resumen: una República con miles de conflictos, una cruenta y despiadada Guerra Civil y una dictadura a la que sobran calificativos.

Dice The New York Time en ese artículo que firman Doreen Carvajal y Raphael Minder que el Rey Juan Carlos I es el mejor embajador de España para los empresarios y lo confirman con unas declaraciones de César Alierta el director de Telefónica, de hecho asegura que la sonada caza del elefante estaba relaciona con la consecución de un contrato para que una empresa española implantara el tren de alta velocidad en Arabia Saudí.



El artículo que expuso la “Grey Lady” terminaba con unas declaraciones: “El rey es un tesoro nacional”, “cuando entra en una sala el rey irradia carisma y conecta con todo el mundo”. Un periódico extranjero habla sobre, quizá uno de los peores años para la monarquía en esta Democracia. Con la crisis económica, política y social que vive España no creo que sea tiempo para hablar de monarquía o república, ¿pero cuándo será el momento? ¿Es el rey verdaderamente necesario? ¿Es justo pagar una persona por su actuación en determinadas situaciones claves, tal y como hacemos con los ex presidentes? ¿Es el rey un problema o una ayuda? ¿Qué necesitamos para que la familia real no tenga ni que ayudar ni que suponer un problema?


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