7 de octubre de 2012

50 MILLONES Y UN MÉNAGE À TROIS



Juan Carlos Castro

- ¡Buena, bonita y barata! ¡La sortija! ¡El tesoro! ¡Miren que cuello! ¿¡Y qué me dicen se su cadera preparada para resistir por lo menos quince partos!? ¡Buena, bonita y barata! – El vendedor bajó la voz, se estaba quedando afónico. – Se rumorea, queridos amigos, que aún es virgen  y dicen que no encontrarán mujer más hermosa en 300 millas a la redonda. ¡Miren qué preciosidad! Los dioses la bendijeron con el don de poder amantar diez niños a la vez. ¡La sortija! ¡El tesoro!...-  ¿Y cuánto cuesta buen caballero?- ¿Que cuánto cuesta? ¡Acaso cree usted que soy un vil estafador! Le doy 50 millones.- Disculpe, ¿es que acaso la mujer tiene la lepra? ¡Hazla que se desnude quiero ver si tiene llagas!-No tiene lepra, ni sarampión, lo único que puede ser una pega para usted caballero es una pequeña marca de nacimiento junto a la rodilla en forma de luna.-¿Entonces cuál es la pega para que me pague por llevarme a esta bella muchacha?- Es lesbiana.




Digna de una rocambolesca historia de Las Mil y una Noches pero en un escenario bastante más al Este de Bagdag. Hong Kong, en el sur de China, esa ciudad capitalista sumergida dentro del gigante comunista asiático tal y como ideó Deng Xiaoping, es la ciudad en la que esta historia se ambienta y nuestra época es el tiempo en el que se desarrolla. Un padre ofrece 50 millones de euros, más de 500 millones de dólares de Hong Kong, a quien consiga conquistar a su hija lesbiana.

No vamos a cargar en contra de tradiciones como la de pagar para que  una mujer o un hombre se case. Aún quedan en España algunos matrimonios establecidos por esta práctica. Esta tradición evolucionará en esos países hasta desaparecer, o quién sabe, hasta hacer que para poder vivir con la mujer que amas tengas que hipotecar tu vida, en cierto modo así hemos acabado nosotros con los precios de las viviendas.

Como si los Lakers pagaran al  Madrid para Kobe Bryant jugara al fútbol. “Al menos venderá camisetas” diría Florentino, “si no sabe jugar no juega” replicaría Mourinho. La pregunta hoy no es contra las tradiciones, sino ¿hasta dónde va el amor de un padre y hasta dónde llegan los principios inamovibles de un hombre?



En el sur de China es el hombre el que paga la dote, así que esta estratosférica dote de 50 millones no es una dote, sino una recompensa. ¿Qué dice la hija a todo esto? Se ha casado con la que lleva siendo la mujer de su vida durante 7 años en Francia, donde vive. El amor y el egoísmo a veces se cruzan y trazan historias que ni la misma Sherezade podría inventar para evitar que el sable del sultán atravesara su cuello.

En un mundo en plena globalización la mezcla de tradiciones y culturas no deja de sorprendernos. Hong Kong es una ciudad occidentalizada en el corazón de China, un gigante comunista que pese a su sangrienta Revolución Cultural sigue apegado a las antiguas tradiciones. La homosexualidad ni siquiera está reconocida.

“¡Salvajes!” “¡Primitivos!” grita más de uno sentado en una cómoda butaca desde donde lee la noticia por su ordenador. En España el matrimonio gay se legalizó hace apenas 7 años y todavía está el grito en el cielo de muchos que se sienten insultados porque su matrimonio heterosexual tiene el mismo nombre que… “¡Esa aberración!”. No critiquemos lo que nosotros mismos hacemos, simplemente porque lo veamos desde el prisma de la neutralidad.



“Dios nos libre”, se santigua la gente, de que en nuestro país un padre no acepte la homosexualidad de su hija. “Menos mal que nacimos en Jaén y no Hong Kong”, y eso que el padre en ningún momento ha negado la casa a su hija, pese a no aceptar que en vez de yerno vaya a tener nuera. Nuestra propia hipocresía nos clava un cuchillo cada vez que nos vamos a la cama. Un sentimiento digno del paternalismo que justificó las colonias nos arropa con la sábana. Pero en el fondo sabemos que cada vez que nos pasa algo de esto nos pudrimos un poco más soñando con 50 millones, una china, su mujer francesa y un padre que nos paga por un ménage à trois.


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