20 de octubre de 2012

AÑO NUEVO, ALFOMBRA NUEVA


Fotos y Texto: Juan Carlos Castro

Año nuevo, mismas cosas, pero esperemos que resulten nuevas. Empieza la Seminci: alfombra roja, baño de multitudes y el alcalde sonríe. Importantes nombres del mundo de la Cultura vienen a Valladolid, porque les ha traído él.  Bueno, él y los milagros de Javier Angulo tras el recorte del 20%  en presupuesto que ha hecho este año,  con un poco de suerte, esta edición podría parecerse a la pasada y no aparece ningún Antonio Banderas para aguar la fiesta, como hace dos años.



Con 2 millones de euros no se puede traer a Woody Allen, cansado de andar cada año en una ciudad europea distinta. Sin embargo, lo que sí se puede hacer es que el Ministro de Cultura se paseé por la alfombra roja y demostrar que con este Gobierno a Valladolid la cuidan más. Basta de ministras salidas de la Academia de Cine y que solo saben hacer desplantes.

Año nuevo y por la alfombra roja en vez de suecos, bailan mexicanos, el país invitado este año. La ranchera del baile inicial resultó agradable para todos los presentes, aunque a la quinta vez que se repitió, ya sin bailarines y con los altavoces tan altos que parecía que se iban a romper en cualquier momento, provocó más de un dolor de cabeza. Había que evitar como fuera que se oyera al más de un centenar de personas ahí reunidas (un porcentaje importante si se tiene en cuenta el resto de espectadores del evento) con el único objetivo de pitar al invitado estrella, Wert. Aunque tampoco les faltaron gritos contra el alcalde, León de la Riva, y la Concejala de Cultura, Mercedes Cantalapiedra,



León de la Riva y Mercedes Cantalapiedra, evitaron hacer el paseo inicial por la alfombra roja, “cuanto menos nos vean esos aguafiestas de camisetas verdes por la educación, mejor”, debieron de pensar. Así que sin previo aviso, solo el del walkie-talkie de un policía y la mano del mismo avisando a un compañero, “van por detrás”, aparecieron los dos representantes de la ciudad, sin pisar la alfombra roja. Aguantar el chaparrón, estrechar manos y dar besos a los invitados, a lo mejor mañana en las noticias saldría una foto suya y no hay mención a los del sector protestón. Aunque este año hasta los medios locales han tenido que pagar su acreditación.

Se invita a Elena Anaya, todavía queda un poco de gloria, Wert aparecerá el último. El sector de las cámaras de vez en cuando se gira y toma alguna imagen de los protestantes, además algún actor antes de dar la mano a las autoridades,  justo después de posar,  hace visibles guiños e incluso saluda al sector de las pancartas verdes capitaneado por carteles que comparan a Wert con un vampiro.

Paco León entre otros hizo guiños a los manifestantes, aquí con dando golpes a la sartén de uno de los que protestaba.


Hora y cuarto después del primer abucheo, a las siete y media, cuando más de uno aseguró haber visto al Ministro entrar al Teatro Calderón por la parte de atrás, el walkie-talkie de uno de los policías sonó e hizo que el agente volviera hacer un gesto con la mano, esta vez no significaba, “van por detrás”. El que debía ser el protagonista de la protesta iba hacer entrada por la puerta principal.

El coche de Wert se saltó el protocolo y desfiló por la alfombra roja, sin dejar que su ocupante fuera a pié, hasta situarse a la puerta del Calderón. Hombres de negro aparecieron de la nada y rodearon el coche y finalmente se abrió la puerta y apareció el esperado ministro. Los gritos y abucheos ganaron a los altavoces que emitían la repetitiva ranchera y como si estuviera lloviendo Wert, al que cantaban “no es un ministro es un tertuliano”, corrió a refugiarse al teatro, ese mismo en el que décadas atrás se celebró la unión de Falange con las JONS.

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