18 de octubre de 2012

EN EL NOMBRE DEL PADRE


Juan Navarro García

España vive uno de los momentos más convulsos desde la vuelta a la Democracia, ya que pocas veces antes había habido tal densidad de manifestaciones populares. Quizá porque nunca antes se habían vulnerado de tal manera los derechos del ciudadano. Estas cosas van de la mano.



Primero, fueron los llamados 'perroflauta', que eran vistos como unos desarrapados sin nada más que hacer que protestar en la plaza de la urbe para llamar la atención con sus consignas, sus pancartas y su escasa higiene personal. Más de uno y de dos arrugaban la nariz solo de pasar al lado de una de esas personas que ejecutaba su derecho a la manifestación de la misma forma que su conciudadano caminaba libremente. Mientras tanto, el grupito de manifestantes cantaba al son de una guitarra.

Luego, a aquellos con rastas, aspecto hippie y supuestamente holgazanes, se fueron juntando más y más jóvenes, sin ropa de esa que tanto disgustaba al personal, pero con una idea muy similar a los que ocuparon por vez primera Sol y el resto de plazas. Qué se le va a hacer, decían los detractores, si los desarrapados primigenios han llevado a más chavales al lado oscuro. Será cosa de los padres, pues hoy en día ya no se sabe educar.



Pero el paso del tiempo ha sido fiel juez de la situación. España se ha ido a pique y esto ha repercutido en todas los estamentos de la sociedad, empezando por los niños y acabando en ancianos. Becas para el estudio mermadas, supresión de becas, pago extra en los comedores escolares, congelamiento de sueldos y pensiones, despidos, aumento del IVA...y el perjudicado es el pueblo.

Por culpa de estos ataques a la economía de la familia, las concentraciones en la plaza de la ciudad ya no son lo que eran. El señor que antes iba de acá para allá en traje está presente en la manifestación con un chándal, pero no por comodidad, sino porque ya no trabaja y ha tenido que devolverlo. A su vez, esa señora del moño hace unos meses veía por la televisión a todos esos 'peludos porreros' y pensaba que el mundo estaba loco. Hoy, ella lleva la voz cantante en las movilizaciones.



Ya hace mucho tiempo que las manifestaciones no son cosa de los jovenzuelos, sino que adultos de todas las edades han sacado del baúl de los recuerdos su traje de pequeño libertador, que llevaba allí desde la Transición, y se ha unido a su hijo para protestar por un futuro que no quiere ni se puede permitir perder.
Las asociaciones de padres y madres de alumnos, siempre reacias a meterse en charcos, han dado un paso y se han movido en contra de las andanzas de Wert y sus esbirros. Mientras tanto, admiran su capacidad para erigirse como el peor Ministro de Educación de los últimos tiempos, ya que la competencia que ha tenido era feroz.

Un simple vistazo basta para que nos demos cuenta del cambio que la sociedad más adulta está llevando a cabo, pues se está dado cuenta que todo aquello que recuperaron como jóvenes durante la Transición se está echando a perder. Por eso salen a las calles, porque no están dispuestos a ver cómo sus hijos, con o sin attrezzo de 'perroflauta', intentan que el sumidero español no se lleve el bonito patito amarillo de la bañera española. La Educación.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

FACHA.

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