9 de octubre de 2012

GOD BLESS SITGES


Texto: Jorge Hierro

Fotos: Jorge Hierro

Tranquila noche de martes, tendido en la cama repasando  lo desastroso que ha sido el día. Tratas de dormir, pero es la 1 de la madrugada y tus vecinos no tienen sueño y sí un retoño que sólo sabe hacer ruido. Desearías coger una escopeta, presentarte en casa de tus alborotadores vecinos y matar a toda la familia, a escopetazo limpio por persona, incluido el bebé. Lo mejor, que los fans del Festival de Sitges aplaudimos y coreamos al unísono (yo también me uno) al valiente protagonista que realiza tal hazaña en "God Bless America". Todos unidos, como una piña, como se disfrutan las cosas, en verdadera compañía.



El Festival de Sitges tiene eso que no tienen los demás festivales: En todos hay cine, ya sea bueno, malo o incomprensible, pero no en todos hay público, y es que el público de Sitges también es cine. Los fans del festival hacen de cada película un evento especial, diferente. Estamos ante películas de autor, las cuales sólo durante una semana y en pases reducidos tendrás la oportunidad de ver en la gran pantalla, y estos "autores" son tan capaces de hacerte disfrutar como cualquier otro hollywoodiense con millones para comprar su preciada Estatua de la Libertad. Son cinéfilos como tú y como yo que tan sólo quieren que disfrutes con ellos de las locas ideas que ocurren en lugares tan singulares como el balneario de una ciudad finlandesa (caso de Timo Vuorensola y su demente ‘’Iron Sky’’). Bueno, tampoco digo que sea oro todo lo que reluce, porque hay bazofias dignas de ser así adjetivadas.

La fidelidad y entrega del público, representadas en las entradas agotadas a las 7 de la mañana, en las colas que recorren calles enteras para cualquier película y en las continuas ovaciones dirigidas a la organización (antes del comienzo de cada filme, el público vibra con el breve spot de presentación del festival, cuyo lema es ‘’ Els fans de Sitges són difícils d'impressionar’’, para luego volcarse con la historia que nos relata la película), se ven recompensadas con stands, que recorren el precioso paseo marítimo del pueblo catalán, llenas de numerosos artículos (desde estatuillas hasta tazas y llaveros pasando por pósters, camisetas o incluso libros) de cine, cómics, cine de culto, televisión y todo aquello que un amante del séptimo arte desea contemplar. En resumen, el paseo marítimo de Sitges es a los ‘’frikis’’ lo que a Mariano Rajoy una tijera, para entendernos.



Y de momento, las películas responden ante la expectación. Para Juan Antonio Bayona "Lo Imposible" es hacer una mala película, y es que poquito a poco, en pequeñas dosis, podemos empezar a sentirnos cada vez más orgullosos del cine español (ojito con ‘’El cuerpo’’, película que inauguró el jueves día 4 el festival). En el caso de ‘’Lo imposible’’, la historia que nos muestra el director catalán pone los vellos de punta a cualquiera. Magistral en el inicio, fuerte, enérgico e ilusionante en la trama y vivo, muy vivo en el final. Lo maravilloso que es ver cine cuando quien lo hace se molesta por que el espectador sienta y disfrute aquello que observa. Tan pronto como se sienten en la butaca y abran bien sus oídos, entenderán de qué estoy hablando.

La jornada matutina del domingo previa a la proyección del filme estuvo marcada por la presentación que del mismo hicieron J.A. Bayona y Tom Holland sobre el escenario del Auditori. El joven actor (buen intérprete, por cierto) nos confesó a todo el auditorio la pesadilla (un poquito light) que tuvo la noche previa: ‘’Estaba durmiendo en la cama, cuando de repente me desperté y vi la habitación repleta de periodistas. Rápidamente, me incorporé y traté de colocarme apropiadamente para hablar, fue entonces cuando me di cuenta de que estaba soñando’’. Lo dijo en inglés, mientras Bayona trataba de traducirle sobre la marcha, pero Tom no paraba de mandarle callar hasta que se dio cuenta de la razón por la que su mentor no paraba de hablar en español a la misma vez que él lo contaba en inglés: ‘’Ah, pero, ¿no hablan inglés aquí?’’. El auditorio, embelesado por la inocente ternura del joven actor, le ovacionó el despiste. Fue la anécdota del día.



Para ir concluyendo, un servidor da las gracias a Sitges por hacer, mediante el festival, este gran homenaje al cine. Por aquí han pasado figuras de la talla de Belén Rueda, Hugo Silva, Eli Roth, Elijah Wood o la nostálgica madre de ‘’E.T’’, Dee Wallace, y muchos más no tan famosos pero igual de profesionales. Este festival está creciendo y es una experiencia única para aquellos que amen de verdad el cine. ¡Visca Sitges y Visca…! Bueno, eso ya a mi no me compete.

1 comentarios:

manipulador de alimentos dijo...

Fantástico el Festival de Sitges! Gracias por la información mientras espero cualquier recomendación de lo visto.

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