11 de octubre de 2012

LA VELOCIDAD Y EL TOCINO


Juan Navarro García

Si no sabes qué decir, acude a un refrán o a una frase hecha. Dicho y hecho. Yo me hago una pregunta, ¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad? Ahora me llegará algún listillo y dirá que este rico producto del cerdo proporciona energía a las células y las hace más eficientes. De hecho Bolt afirma tomar siempre un platito de tocino antes de competir.



Listillos aparte, esta es una pregunta que todos nos hacemos y jamás somos capaces de responder cuando algo nos choca. Un ejemplo claro de ello son las manifestaciones, que tan a menudo copan la actualidad. Toda persona tiene derecho a la manifestación, a poder ser pacífica (que luego pasa lo que pasa), y a reivindicar sus derechos.

Para ello, se tira de cánticos la mar de ocurrentes y próximos a la realidad, salen a la luz pancartas, rótulos y todo tipo de muestra de descontento. Entre ellos están las banderas. Todo colectivo tiene derecho, de hecho incluso deber, de mostrar la bandera bajo la que se agrupan. Puede ser de sindicatos, asociaciones o incluso de Hello Kitty, si lo ven oportuno.



Pero no lo que no puede comprender es que en actos como esos salgan a la luz banderas que quizá no tengan cabida en esas concentraciones. ¿Tendría sentido una bandera del Barça en un triunfo del Madrid, y viceversa? ¿Tiene razón de ser airear una bandera republicana en una manifestación por la Educación?
Cada persona es libre, faltaba más, gracias a la libertad de expresión que tantas alegrías ha dado al ser humano. Pero a veces hay que saber qué hacer con ella y no actuar alegremente sin sopesar consecuencias. La bandera republicana es muy bonita o muy fea, eso no es asunto mío, pero no pinta nada en una concentración que reivindica la Educación.

Menos aún sabiendo que los convocantes son asambleas de estudiantes universitarios y para nada agrupaciones republicanas. Por lo tanto, no tiene sentido que estén ahí. Es respetable, totalmente respetable, que el que la lleve sea partidario de la República, o que la ondee pensando que los colores son bonitos sin saber lo que implica, ya que la crisis afecta también a los intelectos. Pero hay muchas personas que no quieren estar vinculadas a banderitas de colores.



Los medios harán eco de ello y se verá el rojo, el amarillo y el morado, y el que lo vea o lea atará cabos y puede asociarlo a una concentración de republicanos, sin darse cuenta el trasfondo que hay detrás. Mejor no arriesgarse, deberíamos pensar.

La consigna a seguir es esconder los trapitos y acudir a un acto sin colores políticos, solo como personas reacias a aceptar que quien gobierna, independientemente de su color, se está cargando la Educación.
¿Qué tiene que ver la República con la Educación en el año 2012?

Lo mismo que el tocino con la velocidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

chocho eres un seboso

Paellocrata dijo...

ole, si que está bien el artículo tu

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