14 de octubre de 2012

UN SALTO AL VACÍO

Juan Carlos Castro

36 mil metros, un traje espacial y Felix Baumgartner, eso es lo que necesita el mundo para que nos olvidemos de S&P y “ese asesino importante” que han matado en México. Velocidades supersónicas sin más impulso que el que te hace saltar desde un artefacto lleno de publicidad de Red Bull situado en la estratosfera. Los de la LOE recordarán: Tercero de la ESO, primer cuatrimestre, tercer tema con la troposfera y la ionosfera.



La manifestación centralista en Barcelona fracasó y la mayoría silenciosa en este caso resultó ser minoría. Sin embargo, mientras Wert intenta “españolizar Cataluña” el viento impedía la hazaña que a todos nos tiene en vilo. Un salto al vacío, “caerá más rápido que la economía” se atreve a afirmar alguno.

Djokovic se alza en una épica remontada con el trofeo de Shanghai, esta vez el segundo no es Nadal que para variar sigue lesionado. Armstrong un símbolo de la superación parece cada vez más claro que si algo debe representar es la cera, el EPO y los siete Tours dopado. La Liga Asobal pierde grandes jugadores, aunque, en cierto modo, había overbooking. “Si nos quitan a Messi, todavía quedaría Cristiano”, algunos lo resumen así. Es como ese hombre que sube lo más alto que puede para dejarse caer como el que se tira desde una ventana de Wall Street.


La pobreza no sigue, aumenta y en Galicia, País Vasco y Cataluña se acercan unas elecciones que en dos de las tres regiones ganarán los independentistas, ya que algunos todavía piensan que el boikot al cava es justicia. La nueva ley de educación vuelve a la reválida y para más inri la toma de decisiones de los alumnos se adelanta a ese año en el que los niños se dan cuenta que para ser futbolistas deberían jugar un poquito mejor. A más 333 m/s y cuesta abajo por no decir que simplemente caemos.

Seguimos aquí, “un tío se muere en tu televisión y tú no puedes dejar de verlo” afirmaba Fernando Tejero en la irregular película La Chispa de la Vida. Qué bien se ven las cosas cuando le suceden al vecino, somos cotillas y nos encantan los melodramas. Eso sí yo no conozco al tipo que tiene una ferralla clavada en la nuca y está delirando en el escenario de un teatro romano. 



No hay nada mejor que gritar gol cuando unos jugadores que visten de rojo ganan a unos prepotentes italianos que además les sienta fatal el azul. Al menos no es Alemania, aunque ganándola o no, nos permita atrasar el rescate hasta que el PP gane unas elecciones en Galicia. No hay un gallego haciendo un salto estratosférico para caer en el mar, pero a lo mejor aparece Wert y da algo de espectáculo.

Estamos cansados de una prima que no conocemos, unos políticos que no entendemos y unos sindicatos que aborrecemos. No queremos más noticias que los problemas de una tipa que en realidad no nos importa nada y es que para decirnos que estamos mal ya está la cajera del supermercado aplicando el IVA cada vez que un código de barras hace pitar a la lucecilla roja.


¿Superará un hombre, sin más ayuda que la propaganda de Red Bull y la fuerza de gravedad, la velocidad de la luz? ¿Llevará ese traje de astronauta un motor encubierto? ¿Fallará el paracaídas y en vez de récord tenemos catástrofe?  En realidad, lo único que nos importa es que  si Felix Baumgartner supera el reto aplaudiremos mientras decimos: “Eso es tener cojones”.  Sin embargo si falla podremos criticar la pasta que se ha gastado para intentar esa herética acción o la falta de sentido común de un hombre que captó la atención de medio mundo para suicidarse.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Increíble lo ha conseguido aunque nos ha tenido con el corazón en un puño y creo que a él (durante unos segundos) se le han puesto de corbata

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