29 de noviembre de 2012

INMIGRANTES BUENOS, INMIGRANTES MALOS


Juan Navarro García

Qué recurrente es el argumento de que hay crisis y se necesitan sacar fondos de todos los lados para poner en marcha medidas polémicas protegidas bajo ese paraguas.




Las privatizaciones que se están realizando en Sanidad, la posibilidad de impulsar hospitales privados mientras se acaba con muchos públicos. Estos son hechos que huelen, hace que se sospeche de las verdaderas intenciones del Gobierno pero, como la sombra de la crisis es alargada, no se puede afirmar con plena seguridad.

Uno de los casos más graves de este diferente rasero a la hora de decretar nuevas políticas es en el ámbito de la inmigración. Las personas que vienen de otro país a España para ganarse la vida (imaginemos cómo está su país de origen para abandonarlo y venir al nuestro) son vistas como ladrones de trabajo, usurpadores de empleo al verdadero español, que lo merece antes que ellos, claro está.

Quizá sea en parte comprensible esta actitud, pues el proteccionismo que se practica en tiempos de crisis hace que se mire de otra manera a los extranjeros que inmigran para trabajar aquí. Para evitar estos problemas, el Gobierno ha tenido la feliz idea de sacar a la luz una nueva medida que consiste en que los extranjeros, los inmigrantes, obtendrán el permiso de residencia en España si compran un piso de más de 160000 euros. De este modo consiguen vender parte de las miles de viviendas vacías de este país y a su vez obtener dinero por ellas.



El tema genera división de opiniones, ya que si se recurre a la excusa de la crisis se puede comprender que se 'aproveche' esta circunstancia para sacar algo de dinero, vital para sobrevivir. La otra lectura es la que lo percibe como una idea más conservacionista de lo que parece, ya que puede dar lugar a un clasismo entre los inmigrantes: Los que vengan a España con la cartera bien llena son bienvenidos, nos compran un pisito y ala, permiso de residencia. Welcome to Spain.

Por otro lado cabe preguntarse qué sucede con los inmigrantes que vienen a España para llevarse pan a la boca porque en sus países de origen hay guerra, hambre o miseria. O todo a la vez. Porque a nadie le gusta dejar su país porque no puede subsistir en él y tiene que alimentar a una familia. Cuando vienen a España en busca de la oportunidad que allí no pueden tener, se encuentran con que solo los adinerados que compren un piso obtendrán el permiso de residencia. Si no, condenados quedan a la ilegalidad, lo cual genera injusticias, economía sumergida y maltrato social.

Esta decisión hay que comprenderla porque el Estado necesita dinero sea como sea, como se está viendo con la inflexibilidad a la hora de poner multas. Estas políticas tienen que ser comprendidas, por desgracia, pero no impide que se reflexione sobre ellas. ¿Es clasista favorecer a los inmigrantes que cuenten con capital y dejar de lado a los que no pueden permitirse dicho piso? ¿Está valiéndose el Gobierno de la crisis para llevar a cabo medidas implanteables en otras ocasiones? Cada uno tendrá su opinión.

Pero que no se recorte en humanidad.

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