21 de diciembre de 2012

FELIZ AÑO. GRACIAS

Lucía G. Carretero/ @LGCarretero

Soy más de la ironía depredadora de Sabina aún con cara de sueño que del optimista “Buenos días princesa, he soñado toda la noche contigo”. Pero hoy no.  Hoy me han encargado hacer balance del 2012 y por primera vez combinaré ambas: el optimismo, casi siempre ausente, y la ironía atronadora.

Podría quejarme con inconfundible dureza de que Mariano haya llegado a verano, aunque el optimismo, ya mencionado, me invita a pensar puede que no llegue al del año que viene. Pero no iba a quejarme.


Podría alardear, con ironía y tristeza, de que somos o seremos una de las generaciones mejor preparadas, que entre turrón y mazapán, intentaremos demostrar que el Plan Bolonia, como el resto de los planes educativos, no funciona. Aunque nosotros nos adaptemos a los nimios pero infranqueables deseos de Gobiernos y Ministerios de Educación que se empeñan en medio formarnos primero, y en que nos marchemos de la árida Castilla después. Pero tampoco lo hago.

Podría hablar de recortes en Educación, Sanidad, la ausente paga extra de funcionarios que a muchos afecta por partida doble: padres y profesores. Pero no lo voy a hacer.

Por primera vez, terminaré el año con un balance positivo. Sin quejarme, o casi sin hacerlo. Balance que, mentalmente, me han obligado a realizar todos los que publican, o publicamos en Periodistillas, y que hoy me limito a hacer público.

Aquel que conforman estos estudiantes que desafían a los horarios, a las entregas y, a veces a las normas de redacción periodística. Mea Culpa. Los que siguen la información minuto a minuto buscando contenidos para este blog con pretensiones de medio de comunicación que Juan Carlos dirige, con su horario alterado y su desparpajo... porque aún recuerdo en primero, con mi vergüenza a todo y con su insistencia en la cabeza. Con el miedo a no alcanzar el nivel que compañeros como Juan Cruz Peña sobrepasaban.

Pero todo cambia. Y ahora soy yo la que cotillea los blogs y las redes sociales a los novatos, y a los novatos de mis novatos, y me siento orgullosa. De Enrique y de su música, tocada y leída. De la “Cruel realidad según alguien que dice lo que piensa” de Juan. De Hierro y su fervor cinematográfico que didactiza con cada palabra. De los colaboradores ocasionales y de los periodistillas de ErasmusDel gran Adrián Arias y sus sábados. 

Pero cada vez que escribo aquí me concedo una licencia –o varías– y hoy, para terminar el año como lo empecé, no iba a ser menos. Me concedo la licencia de reírme –reírme con– los que utilizan “Periodistillas” para referirse a una cena de clase, a un torneo o cualquier evento social. Disculpen mi risa irónica.  Ser periodistilla es esto, la ironía y el optimismo de estos tres años de blog. Esto es Periodistillas. Estas líneas son Periodistillas felicitando la Navidad y dando las gracias. 

Sin ironía y en nombre de Periodistillas. Gracias, Feliz Navidad y Prósperos Recortes, nos vemos el Año que viene, aquí como siempre a diario.





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