2 de diciembre de 2012

LENNON ESTABA FELIZ CON LA IDEA DE QUE LOS BEATLES TERMINARAN

Lucía G. Carretero

La oscuridad yacía sobre todo el planeta aquel maldito día de los años 70 en el que los cuatro elementos de Liverpool llevaron a cabo la decisión coincidente de separarse. Desde entonces, una única culpable. La femme fatale, el quinto escarabajo pelotero –o el sexto contando a su manager Epstein– que dejó huérfana a la humanidad. Pero The Beatles ganaron la batalla a la supuesta y lapidada “jode Beatles” o al bussines man elegido por Lennon tras la sobredosis de Epstein: Klein. Porque fuera cual fuese el motivo, solo lograron robarles y robarnos días del calendario. No hay iPod en el mundo, con un poco de coherencia, que nunca haya tenido un tema de los Beatles. Aunque fuese versionado. Y ese legado no lo han podido robar.


La caja de pandora de la culpabilidad, aquella en la que los beatlemaniacos encerraron bajo llave el buen hacer de Yoko Ono junto con su presunción de inocencia, ha sido abierta no hace mucho por Sir Paul McCartney. Porque aunque duela, como todo lo que adquiere un mínimo de importancia en esta vida, según McCartney los Beatles tenían igualmente sus días contados: “El grupo se disolvía. No creo que John lo hubiera hecho sin Yoko. Así que creo que es hora de que dejemos de culparla. Yoko tenía ideas muy vanguardistas, ese era parte de su atractivo, su visión de las cosas. Y cambió la forma de ser de John, por lo que él decidió dejarlo todo. Pero se hubiera ido de todas formas”.


Con probabilidad, para todos aquellos que en el duelo Lennon-McCartney establezcan la victoria de John, estas declaraciones son vacías e insuficientes para dirimir de culpa a la japonesa. Aunque también plantearse que John contaba con plenas facultades mentales –cuando daba tregua a alguna que otra droga– para decidir por sí mismo y no por la denominada “arpía” podría ser una opción para rebajar el peso de Ono en la separación.


Sea como fuere, la veda se ha abierto: ya sea para la salvación de Yoko Ono o para la condena de Klein: “nunca quise que Klein nos dirigiera y eso me separó de los otros tres Beatles, sobre todo de John”. O para criticar a McCartney por sus palabras o para seguir idolatrando a Lennon. O para hablar de los Beatles, otra vez y aunque no haga falta. O quizá para agradecer, por una vez y después de 50 años, algo a Yoko Ono:sin ella John Lennon no habría escrito canciones como Imagine”.




1 comentarios:

JN13 dijo...

Sobrecogedor.

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