14 de diciembre de 2012

LIEJA, CERCA DE TODO


Alejandro Andrés Pedrero/ @Alexrubio92

Pues sí, ya hemos llegado. Atrás dejamos los días que celebramos que nos daban una beca Erasmus (aunque no os hagáis ilusiones con el dinero porque de beca pasa a ser ayuda y ahora ayudita). El día que recibimos nuestra primera carta de la nueva universidad, los días que investigaste como llegar a tu destino, el tiempo que tardaste en preparar la maleta, el día que te despediste de todos y el día que te diste cuenta que te ibas por una temporadita, el momento en el que llegaste al aeropuerto de Charleroi –quedaos con el nombre- y en el que ves por primera vez la estación de Guillemins. Sí, esto ya es Lieja.



-Oye, ¿qué hacemos hoy? ¿salimos?
- Y mañana levántate tu a buscar piso…
- Que si venga, un rato nada más. 

Y sales, y te llevas tu primera impresión de la Salamanca belga, ciudad de universitarios y de fiesta cuando toca. Porque estos belgas saben cuándo toca salir y cuándo no.


Lieja es una ciudad de tamaño medio que se encuentra en la Región Valona de Bélgica (y por tanto francófona), a un paso de Maastricht – unos 30 minutos en tren-, una hora de Bruselas, y poco más, poco menos, de la frontera con Alemania – incluso en la provincia de Lieja hay una zona germanófona de unos 70.000 habitantes. Y te darás cuenta de que estas cerca de todo en cuanto llegues, ya que sobre el Río Mosa puedes ver un poste de tráfico con tres carteles: cada ciudad pertenece a un país.

Y sí, acostúmbrate a tomarte las distancias en tiempo, porque para viajar, dinero no es necesario mucho. Estando aquí de Erasmus tienes una obligación: conocer mundo. Desde el centro de Europa y más exactamente desde el Aeropuerto de Charleroi –os dije que no lo olvidarais- tenéis mil destinos a bajo precio. Se acabó el “un amigo me contó que un amigo suyo se fue a Polonia por 60 centimos”. Aquí lo ves con tus propios ojos. Viajar es la clave, y para ello lo primero debe ser Bélgica. Porque estos belgas son tan majos que te ponen 10 viajes de tren por toda Bélgica por 50 euros. Ale, vete y vuelve a Bruselas, 10 euritos. Cuesta más ir a mi pueblo desde Valladolid.

- Oye, esto es muy feo, me gustaba más el primer día.
- Ya te digo.

Y es que Lieja empobrece al verla varias veces. Es de esos Valladolid que hay por el mundo donde en el urbanismo no se ha tenido en cuenta ciertos aspectos como que siglo XV y siglo XX no casan juntos. Pero espera sentado, porque todavía te queda mucho por descubrir y no es tan fea como sus fachadas oscuras de ciudad de lluvias dice. Y así llegamos al tema tiempo, que acojona desde ahí abajo. Pues que queréis que os diga, creo que habéis tenido peor tiempo vosotros que nosotros. ¿Lluvias aquí? Sí, pero nada que te impida salir o parar un ritmo normal de vida. Al segundo día te has acostumbrado. Y os lo dice uno que todavía no ha comprado un paraguas.



Eso sí, todos amenazan desde Octubre: ya verás ahora que llega la temporada de nieve. Pero la nieve no ha llegado, y aunque parece que queda poco, sigo creyendo que es peor clima el de Valladolid. Que el tiempo no me quite la razón.

-¿Por donde andas del trabajo de Cine?
- ¡Joder! El trabajo de Cine. Tengo tantas cosas en la cabeza.

Y es que no es el Erasmus que te prometen los que su destino es sol y playa. Aquí, en Bélgica, se estudia. O por lo menos se trabaja. Te saturarás de trabajos casi tanto como en Valladolid, acabarás diciendo que quien te mandaría meterte en este tinglado, te pillará el toro, la vaca, la burra… Pero, ¿no te preocupes?¿al final apruebas? Lo siento, no tengo esas respuestas. Hasta el momento se que no son clementes con los Erasmus. ¿Los exámenes? Os lo cuento en Febrero. 

Pero ante todo no preocuparse. Porque si uno viene de Erasmus no viene a sufrir. Si siguen las becas, os lo recomiendo a todos, sea donde sea. Pero tienes que saber que esto es una oportunidad: puedes aprovecharla o no. Aquí hay gente que anda solo con españoles y gente que intenta mezclarse con todo el mundo. Os lo  digo yo: Ya sé decir mechero en 4 lenguas diferentes.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Por fin un Erasmus que habla del trabajo universitario y no de las fiestas Erasmus.

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