14 de diciembre de 2012

Y LA CUCHILLA VOLVIÓ A CAER


Juan Carlos Castro Simón/ @JimmyTurunen

Estás enfadado con el mundo, sientes que nadie te representa, crees que el 15M ha perdido esos valores que hicieron que le apoyaras  y para colmo en tu kiosco las únicas portadas llamativas son las de La Razón, ya que Público tuvo que cerrar su edición impresa.



Estás de enhorabuena porque ahora te podrás desquitar de todo aquello, prepárate para una revolución inminente, 198, marca que creó la camiseta republicana de la selección española,  abre la primera tienda de guillotinas en Europa. Porque todos pueden ser Robespierre.

“Recortes, son necesarios…” es el eslogan que ha lanzado la marca para promocionar su nuevo producto. Si Tarantino hizo una película de 70 millones de dólares para desfigurar la cara de Hitler con una metralleta, ¿por qué tú no vas a poder tener en tu salón una guillotina  para rebanar la cabeza del político más corrupto del mes por un precio considerablemente más accesible?

“¿Por qué no tener una a mano? En el salón de casa, en el bar, e incluso ¿Por qué no tener una en la plaza?” Se justifica la marca. Según 198, los recortes han llevado a la sociedad española a límites insoportables y la guillotina se puede erigir ante ellos como símbolo revolucionario, tal y como lo hizo en la Revolución Francesa.



La guillotina se impuso como la mejor herramienta a la hora de llevar a cabo las ejecuciones en Francia debido a que según Guillotin, que lo propuso, y la Asamblea Nacional se evitarían sufrimientos innecesarios. De hecho en 1996, Doug Tepper, representante demócrata por  Georgia en Congreso de los Estado Unidos, propuso que el instrumento que ahora comercializará 198 sustituyera a la silla eléctrica. Para Teper la guillotina era un método menos cruel y los órganos del ejecutado, además, luego, podrían ser usados para donaciones. El Congreso rechazó la propuesta porque el símbolo de la Revolución Francesa era demasiado sangriento.

Símbolo de la igualdad, desde el cuello del más ruin del más pobre de los ladrones, al de el monarca Luis XVI ensuciaron su filo. La guillotina tiene en su haber incontables muertes. Desde 1792 hasta 1977 su filo cayó sobre un cuello una y otra vez en Francia. Mitterrand abolió la pena de muerte en 1981, por entonces ni siquiera la República Democrática Alemana permitía el uso del instrumento.



A lo mejor, ahora que las diferencias sociales han aumentado – solo hace falta mirar las estadísticas de ventas de productos de lujo –, en España, donde entendíamos más de garrote vil que de guillotina, este símbolo de la Revolución Francesa vuelva a unir a la clase alta, media y baja. Si no es en la forma de muerte, al menos en nivel barbarie. De momento las guillotinas ya se comercializan, solo hace falta que la cuchilla vuelva a caer.

1 comentarios:

Mario Martinez dijo...

Guillotinas para todos!!!

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