22 de febrero de 2013

CARA SUCIA


Alejandro Andrés/ @Alexrubio92

“Salgo del cine con mi familia y una señora exclama a mi paso: “mira otro delincuente”. Cada vez todo da más asco.” Así se desahogaba por Twitter hace unos días el líder de la oposición del Ayuntamiento de Valladolid, Óscar Puente.



Y es que la clase política está devaluada por los continuos casos de corrupción y al ciudadano español le encanta generalizar. Somos así. Es la forma de pensar de los niños, que se creen que todos los futbolistas cobran más de un millón de euros, que todos los policías son buenos y que los ladrones nunca llevan corbata y traje. Aún así, ya era el momento de que llegase la desconfianza hacia los políticos.

El suspenso que los ciudadanos dan a los políticos no es el único: el periodista cuenta lo que le interesa y el ciclista se dopa. Que España es “un país de pandereta” lo tenemos muy oído. Que somos de apodar “mataperros” a las primeras de cambio, también. Eso sí, lo de las primeras de cambio queda en entredicho porque no sé si hay hemeroteca para recordar la primera vez que un partido defendió a su corrupto. Los ciudadanos han aguantado mucho.



Por eso, y por otras causas, Óscar Puente no es el único perjudicado de esta forma de pensar que tenemos los españoles. Que te llamen criminal a la cara jode. Es entendible su frutración después de, según dice él, trabajar por poco y por vocación. Pero, amigo concejal, tenemos que tragar con ello. Sí, porque la culpa es nuestra y vuestra, por haberlo permitido en vuestros partidos y nosotros en nuestro periodismo. Como decía Gervasio Sánchez uno de los periodistas a los que más han tenido que callar la boca y al que tuvimos cerca en la Seminci hace dos años (2011).



Y deberíais clamar lo mismo para los políticos, que ahora quieren cortar por el codo cuando la gangrena llega al hombro. La desconfianza en estas profesiones no es infundada. Demasiada mierda para tan poco cuerpo, y la gente se cansa. ¿Quién pone ahora la mano en el fuego por la legalidad de un ciclista después de tantas “operación-dopaje”, chuletones y bolsas de sangre de por medio?

Pero hay que tener cuidado. Que (una gran parte de) los periodistas no hayan hecho bien su trabajo no significa que el periodismo sea malo; que (una gran parte de) los políticos no hayan hecho el suyo no quiere decir que no necesitemos políticos; y si (una gran parte de) los ciclistas se han dopado, tampoco debemos cerrar ese deporte. Aún quedan muchos ‘Pericos’ Delgado y ‘Faustos’ Coppi que nos devuelvan lo que nos llevó a creer en ellos durante una “transición ejemplar”.

Armstrong en la entrevista a Oprah en la que admitió haberse dopado
Ahora solo toca reconocer errores más que señalar los aciertos; agachar las orejas y asentir arrepentidos. Callar y desear volver al pasado para amputar a tiempo. Ha llegado la hora de tragar casi todo lo que no llamaron a otros antes. Es el momento de que nos llamen “feos” para así, después, poder limpiarnos la cara.

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