16 de marzo de 2013

76 COREANOS

Juan Carlos Castro Simón/@JimmyTurunen

Cuenta una de esas historias que se mueven entre la leyenda y la realidad que durante la Guerra de Corea se estableció  un campo de concentración para los prisioneros norcoreanos.  Los presos que allí se encontraban, tras el armisticio, se vieron, entonces, en la difícil situación de decidir entre ser comunistas en el Norte o ser capitalistas en el Sur. 76 de aquellos presos, un total 170 mil, se negaron a elegir: ni norcoreanos, ni surcoreanos, solo coreanos.



La historia de la Península de Corea y los diferentes reinos/países que han poblado esa pequeña porción de terreno es la lucha de pueblos por permanecer independientes ante las diferentes potencias que pusieron sus ojos en estos lugares. Primero, desde el continente, China; después, desde las islas, Japón;  y, finalmente, tal y como se quejaron aquellos 76 coreanos que se negaron a elegir entre la obra Syngman Rhee (Corea del Sur) y Kim  Il Sung (Corea del Norte), desde los tratados entre la URSS y EEUU.

La guerra ente las dos mitades de Corea era predecible desde que se separó ante el temor a una nueva nación comunista. Una mitad nunca será lo mismo que un país y más si estas mitades están entre las 15 primeras potencias en cuanto gasto militar. Hoy día tras una guerra salvaje, cualquier guerra lo es, e inacabada  las dos Coreas han aprendido a convivir, pero nunca podrán zafarse de esa sensación que se produce cuando un vecino invade una de las habitaciones de tu casa y no le puedes echar.  Tener vecinos está bien, pero necesitas que vivan en otro sitio para poder ir a pedirles sal.

Bandera nacionalista coreana creada durante la ocupación japonesa. Fuente: Wikipedia


La discordia reina en 223 mil kilómetros cuadrados de península y una línea entorno del paralelo 38º Norte. Desde que en 1950 estallara la guerra entre los dos países, no ha habido aún un tratado de paz, un armisticio, suspensión de agresiones, es lo único que evita la batalla y el presidente norcoreano la semana pasada renunció a seguir aceptándolo.

Las provocaciones entre los dos países son innumerables, la frontera más militarizada del mundo es el testigo de estos actos.  Los soldados enfrentados en posición de firmes en Joint Security Area, en Panmunjeon, donde se desarrollan las relaciones diplomáticas entre los dos países, son los resquicios de una guerra que nunca ha acabado y que si volviera a retomar actividad involucraría a las dos mayores potencias mundiales, China y EEUU, ambas muy involucradas en las relaciones de las dos mitades de la península.

Fotograma de la película Joint Security Area de Park Chan Wook


La advertencia de Corea del Norte sobre la invalidez del armisticio responde a la intención de evitar que Corea del Sur y EEUU desarrollen maniobras militares en las zonas fronterizas, como están realizando. Las sanciones impuestas al país comunista en lo que atañe al armamento nuclear. No estaría de más recordar que en caso de una vuelta a las agresiones y contando con que las dos potencias que sustentan la rivalidad, China y EEUU, intervengan directamente, Corea del Sur sería el único contendiente sin armas nucleares.

La amenaza es tan real como que en Corea del Sur la costa está vigilada y cercada por el ejército ante la posibilidad de la aparición de algún espía norcoreano, con los problemas que conlleva la diferenciación por la noche entre compatriotas y traidores. Tan real como que Corea del Norte es una dictadura. Tan seria como una guerra que nunca tuvo que ser y que solo se puede explicar por las ambiciones de estratégicas, la separación de una nación y solo 76 personas que se negaron a ceder ante las exigencias de una Sociedad Internacional mediatizada por el enfrentamiento de dos potencias que el tiempo ya ha relegado a la Historia.

0 comentarios:

Publicar un comentario