11 de marzo de 2013

EL CANSACIO TOMA LAS CALLES


Alberto Salazar/@Alsalaz

El descontento ya no es algo anecdótico en nuestro país; sólo hay que hacer la prueba de dar una vuelta por una calle de una ciudad cualquiera del territorio nacional y fijarse en las caras de los ciudadanos. Caras en su mayoría tristes, ceños fruncidos y extremos de los labios apuntando para abajo o, en su mejor caso, en perfecta línea recta de indiferencia.



El pueblo español, con cerca de un 27% de familias que viven por debajo del umbral de la pobreza, tiene que soportar como cada poco tiempo salen a la luz nuevos casos de altos cargos públicos que han cogido lo que no es suyo, de pensiones y jubilaciones millonarias a banqueros y grandes empresarios, de cómo, en definitiva, el sistema democrático actual es utilizado en beneficio de unos pocos.

El pasado domingo, los tres principales sindicatos (UGT, CCOO y USO) junto con varias decenas de asociaciones sociales, convocaron una nueva jornada de manifestaciones y concentraciones a lo largo de todo el país. 64 fueron las localidades que se sumaron a este nuevo tirón de orejas de la ciudadanía a sus dirigentes, en esta ocasión centrada en el rechazo a las políticas de austeridad y a los continuos de corrupción que se generalizan entre los poderes políticos de toda Europa.

En Madrid se inició la convocatoria a las diez y media de la mañana en la sede de CCOO. Los líderes de UGT, USO y el sindicato organizador encabezaron la rueda de prensa, en la cual también tuvieron parte representantes de asociaciones vecinales y del Lobby Europeo de Mujeres. Los interventores centraron su discurso en el futuro poco halagüeño que le espera a nuestro país y a todo el continente (entre los convocantes estaba la Confederación Europea de Sindicatos) de continuar por esta senda de destrucción de empleo y derechos laborales, así como de pedir al presidente del Gobierno la convocatoria de un referéndum para que el pueblo pueda manifestar su opinión en torno a las políticas que se han ido llevando a cabo desde el cambio en el ejecutivo.



Tras la rueda de prensa se inició la manifestación, que llevó a unos 43.000 ciudadanos desde la fuente de Neptuno hasta la puerta de Sol, donde se leyó un manifiesto de carácter global, dirigido principalmente a los altos poderes europeos. La jornada se desarrolló sin ningún tipo de incidentes. La falta de altercados, una noticia positiva sin lugar a dudas, no oculta el que apenas se percibieron sentimientos vivos en los movilizados: ni alegría, ni rabia, sino cansancio, una tónica cada vez más generalizada que posiblemente explique el descenso progresivo en el número de manifestantes.

El cansancio, ese que obliga a profesionales ampliamente cualificados a emigrar a otros países para poder desarrollar su trabajo, ese que arrastra a los periodistas a atender monótonas ruedas de prensa en las que no se permiten preguntas, ese que hace que muchos prefieran dejar el mundo a seguir luchando contra los bancos por defender sus casas, ese que cada vez es más latente en una sociedad que va a necesitar algo más que superar el bache económico para volver a confiar en sus dirigentes.


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